¿Una práctica molesta o útil? Depende de para quién. El buzoneo desagrada a las comunidades de vecinos y muchas de ellas ya se han rebelado contra esta fórmula colocando en la puerta de sus portales un cartel que evidencia su rechazo. Para las empresas de distribución de publicidad es un servicio más y para las más de 80 personas que viven del reparto de de portal en portal, su medio de vida.
El gerente de Publimailing, una firma vitoriana que controla el 80% del mercado, lanza una reflexión. «¿Por qué es malo el folleto del supermercado y, en cambio, se acepta de buena gana el que informa del calendario de recogida de basuras o de la campaña de vacunación de la gripe?».
Iñaki Rey resalta los esfuerzos de su empresa «por generar el menor número de molestias al vecindario y por trabajar con parámetros de calidad». Asimismo, hace referencia a la «profesionalización» de los trabajadores en el País Vasco. Añade que el sector emplea a ochenta personas en Álava y que, en el caso concreto de su firma, mediante contratos laborales. Rey se refiere, además, al esfuerzo que realizan por dar trabajo a personas con discapacidad.
Experiencia con Asafes
Así, Publimailing ha colaborado con Asafes, la asociación que agrupa a los enfermos psíquicos y sus familias, para llevar a cabo una experiencia similar a la que se desarrolla en Pamplona, donde desde 2001 son personas con enfermedad o discapacidad mental quienes buzonean la ciudad.
«Es una opción de trabajo para gente con enormes dificultades para lograr la inserción laboral y normalizar su vida», subraya el prospector laboral de Asafes, Ernesto Izagirre. Por ello, no entiende a quienes se niegan a abrir la puerta a un repartidor porque les molesta la publicidad. «Un gesto tan simple como apretar un botón posibilita dar empleo a una persona que no lo tiene. Debe haber una mayor conciencia social», recalca.