Setenta y tres de las obras que Picasso realizó en el Castillo Grimaldi de Antibes durante el verano de 1946 pueden verse desde ayer, por primera vez fuera de Francia, en el Museo Picasso de Málaga. La estrecha colaboración entre los museos de Antibes, Barcelona y Málaga, así como la remodelación del castillo, que es sede permanente de esta colección, han hecho posible que un Picasso pletórico, lleno de vida y entusiasta vuelva su ciudad natal. Entre las joyas de esta exposición, que posteriormente viajará a Barcelona, se encuentra 'La alegría de vivir', considerada obra clave de esta etapa.