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GRACIAS A...
¡Qué poco cuesta dar las gracias! 29 céntimos, el precio de una carta postal, le ha costado a Roberto Ruiz. Ya jubilado, escribe desde Fuengirola, Málaga, no para dar envidia, sino las gracias a su vecino José Ramón Mendivil. ¿La razón? «Por dejarme EL CORREO todos los días, después de haberlo leído, para que esté informado y sonría con los dibujos de Don Celes», explica. Luego Roberto lo deposita en el contenedor de papel para que «se convierta de nuevo en pasta de papel». ¿Civismo? ¿Ecología? Tal vez. Pero, sobre todo, deformación profesional. «Fui impresor», revela.
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