El Ayuntamiento de Vitoria interpuso durante el último año un total de 375 multas a bares y comercios de la ciudad por incumplir la ordenanza de ruidos o superar el horario de cierre establecido, dos de las cuestiones que suelen trastocar el descanso de los vecinos. Así lo testifica el balance anual elaborado por el Departamento de Medio Ambiente, desvelado ayer por la concejala del área, Idoia Garmendia.
La edil popular desglosó los dos tipos de infracciones, lo que demuestra que el problema principal no son tanto los decibelios, sino la hora en la que se producen esas molestias. De hecho, el número de locales que ponen la música demasiado alta es similar a otros años, una cifra que se duplica a la hora de contabilizar los establecimientos que prefieren 'estirar' el cierre de la persiana.
Así, 247 de las 375 sanciones tramitadas durante 2005 estuvieron relacionadas con el incumplimiento de los horarios de cierre establecidos por el Gobierno vasco, lo que supone afrontar una multa de entre 300 y 2.500 euros. La cifra de casos ha sufrido un fuerte descenso respecto al año precedente, en el que 477 locales fueron amonestados por la misma razón.
Las 128 multas restantes estuvieron provocadas por superar la ordenanza de ruidos, la misma normativa municipal que dice que no se pueden rebasar los 37 decibelios de día y los 27 de noche. Incumplirla genera una sanción de entre 150 y 600 euros.
En la presentación de los datos, el concejal socialista José Manuel Bully criticó al equipo de gobierno y exigió más medidas correctoras para «no dilatar» algunas sanciones, poniendo como ejemplo los ruidos generados por una discoteca y un supermercado. En el segundo caso, dijo, «el Ayuntamiento lleva 2 años pidiendo medidas correctoras y dando nuevos plazos».