Eginaren Eginez, asociación que defiende los intereses de los discapacitados físicos en Álava, comenzó ayer en la Universidad Nacional de Educación a Distancia su campaña 'doce meses, doce denuncias'. Con ella pretende sensibilizar a la sociedad acerca de las desventajas que padece esta población y censurar las subvenciones públicas a entidades que no cumplen los requisitos de accesibilidad.
El colectivo eligió la UNED como ejemplo ilustrativo de lo que apuntan. El portavoz de Eginaren Eginez, Igor Navarro, enumeró los fallos del edificio para quienes se desplazan en silla de ruedas. «Es totalmente inaccesible. No tiene ascensor, las puertas son estrechas y las manillas están altas, el mostrador también está alto, para ir a la sala de lectura hay tres escaleras, no podemos entrar en los baños ni llamar desde la cabina telefónica...».
La agrupación incidirá próximamente en los inconvenientes que padecen sus asociados, relativos al tiempo libre, el transporte, el empleo, la formación, la sanidad y las prestaciones sociales. Para ello comparecerá ante los medios informativos, reclamará a través del registro, no renunciará a las demandas judiciales y hará representaciones callejeras.
Una de sus quejas fundamentales alude al comportamiento institucional. «Queremos denunciar que con la actual política de subvenciones no se están requiriendo las exigencias de accesibilidad universal, lo que implica una clara discriminación y vulneración del derecho a la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad», resumió Navarro.