En los últimos días hemos podido leer en la prensa que la Diputación Foral de Bizkaia deja de apoyar a la UNED. El Centro Asociado UNED Bizkaia fue creado en 1990. Antes, los vizcaínos que querían acceder a la Universidad, y no podían matricularse en las llamadas presenciales, por razones laborales o familiares, acudían a los centros de la UNED más cercanos (Vitoria o Bergara). Hoy, todos los centros existentes siguen esquemas similares, tanto para su creación como en su financiación. Es siempre imprescindible el apoyo de las instituciones locales. De esta forma surgió UNED Bizkaia, con el apoyo de ocho ayuntamientos (Abanto y Ciérvana, Barakaldo, Muskiz, Ortuella, Portugalete, Santurtzi, Sestao y Trapagaran), de la Diputación Foral de Bizkaia, el Gobierno vasco, la UNED central y la BBK.
La pregunta, en aquellos años finales de la década de los 80, era si se quería y se podía disponer de un centro de la UNED en Bizkaia. La respuesta fue que sí. Hoy, la pregunta es la misma y la respuesta debería ser también la misma, pero con mayor razón, puesto que ya no se trata de un proyecto, sino de una realidad consolidada. En UNED Bizkaia cursan estudios superiores más de 3.000 vizcaínos cada año, y lo compatibilizan con sus otras obligaciones. La Diputación había subvencionado este servicio en años anteriores con 120.000 euros. Hoy nos dice que 0 euros. Trata de justificarlo alegando que no tiene competencias en materia educativa. Las diputaciones alavesa y guipuzcoana, por ejemplo, subvencionan los centros de Vitoria y Bergara con cifras que multiplican más que por tres nuestra cantidad, y cada uno de ellos tiene bastante menos de la mitad de estudiantes que nosotros. Estos días acaba de aprobar su presupuesto el centro asociado de Vitoria. La subvención anual de su Diputación es de bastante más de 400 euros por alumno, cuando la que nosotros recibíamos era de unos 40 euros. En el caso guipuzcoano la situación es parecida. Les parece adecuado, por lo tanto, invertir en un proyecto educativo, también cultural -suele decirse que las sociedades más cultas son las más justas -, que genera indudables beneficios a sus ciudadanos.
La Diputación Foral de Bizkaia ha incrementado este año su recaudación. No hay razones económicas, pues, que expliquen la necesidad de ahorrar unos pocos euros. Días atrás, la prensa recogía unas declaraciones del diputado general. En ellas decía que prácticamente disfrutamos de pleno empleo, y que ahora se trata de mejorar la calidad de esos empleos. Pues bien, ésa es, precisamente, una de las razones por las que muchas personas hacen el gran esfuerzo que supone, sin duda, compatibilizar sus ocupaciones diarias con el estudio de una carrera universitaria, lo que, por otro lado, tiene un extraordinario mérito. Esos estudios los siguen en UNED Bizkaia, y probablemente sólo aquí pueden hacerlo. Como suele decirse, si UNED Bizkaia no existiera, habría que crearla.
Si la Diputación nos abandonara (confío en que reconsiderará finalmente su postura) el perjuicio no sería para ningún negociado ajeno, abstracto y lejano. Los perjudicados serían más de 3.000 vizcaínos concretos cada año, con sus nombres y apellidos. Esos ciudadanos saben seguramente distinguir entre competencias y voluntades políticas. Los antiguos y actuales alumnos de UNED Bizkaia, y los que seguirán siéndolo en los próximos cursos, tal vez se podrían sentir comparativamente agraviados al ver cómo se subvencionan otros variados asuntos.
No debe de ser fácil para la Diputación explicar esto. De hecho, ni siquiera nos los ha comunicado formalmente. Por nuestra parte, vamos a seguir reclamando su apoyo económico, porque nos parece de justicia.