Nací a finales de los años 60. Fuimos la generación del 'baby boom'. Tuvimos la suerte de que la mayoría de las madres 'trabajaban' como amas de casa y se dedicaban a criarnos y educarnos. También fuimos espectadores del paso de una dictadura a un Estado de Derecho. Sin embargo, nuestra integración en esta sociedad fue mucho más difícil, ya que llegaron unos tiempos en los que dejó de haber trabajo para todos. Y pese a que estalló el 'boom' inmobiliario, salimos finalmente de la casa materna y nos tiramos todos a la piscina, nos metimos en unas hipotecas estranguladoras y comenzamos a formar familias con treinta y muchos años. A este segundo pico en la tasa de natalidad hay que sumarle la llegada masiva de jóvenes inmigrantes con hijos y ganas de labrarse el futuro que se les ha negado en sus países de origen. Por ahora sólo nos sorprende encontrar que nuestros hijos no tienen plazas en guarderías y colegios públicos pero, a medida que crezcan, tendrán que luchar por acceder a una educación superior digna, por un acceso a una vivienda, etcétera. Yo preferiría que no les ocurriera lo mismo que a nosotros. Por eso, con esta carta hago una llamada para que se haga una previsión lógica y así podamos criar, educar y organizar un futuro mejor para los que conformarán la segunda generación del 'baby boom'. Será bonito verlo.