El Correo Digital
Martes, 14 de marzo de 2006
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OPINIÓN
EDITORIAL
Sólido Uribe
La mayoría obtenida por los partidos afines al presidente de Colombia, Álvaro Uribe, le supone, aunque no era formalmente candidato, un nuevo éxito político. De hecho, la amplia coalición de grupos de variado signo, con el suyo en cabeza, alcanzó el domingo un amplio respaldo en las dos cámaras legislativas y deja entrever lo que con seguridad será una victoria de Uribe en las presidenciales de mayo. El mandatario colombiano ha demostrado desde su elección en 2002 constancia y voluntad política, como prueban el referéndum convocado a los 14 meses de su llegada al poder para respaldar sus medidas anticorrupción o que la Corte Constitucional aprobase la reforma de la Constitución para poder aspirar a un segundo mandato. Pero, sobre todo, ha sido el mantenimiento del lema que le llevó a la presidencia en 2002, 'Mano firme, corazón grande', lo que mayores réditos está dando al presidente. Tanto que una vez conocidos los resultados del domingo no dudó en volver a lanzar su mensaje inequívoco a las FARC: «Es la hora de una negociación seria y sincera».

El respaldo de los electores ha estado incluso por encima de la dura ofensiva de la narcoguerrilla de las FARC, que trató de identificar el voto a los partidarios de Uribe con la guerra y está convirtiendo al presidente en el estandarte más visible del ala conservadora en Latinoamérica. Los partidos de oposición van a acusar la derrota en estas legislativas, especialmente el veterano aspirante del Partido Liberal, Horacio Serpa, ya derrotado en dos ocasiones. Y aunque será menos dramática para el Polo Democrático de Luis Eduardo Garzón, más atento a consolidarse como la alternativa viable de la izquierda que a conquistar el poder, mucho tendrían que cambiar las cosas en Colombia para que el 'uribismo' dejase de ser la corriente mayoritaria en el país.



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