Las Fuerzas de Seguridad del Estado localizaron ayer por la mañana en Miranda de Ebro (Burgos) y Gallur (Zaragoza) los restos de las dos bombas que el pasado jueves ETA anunció haber colocado y que todavía no habían sido halladas. Ese mismo día hicieron explosión otros dos artefactos en las localidades de Ontón, en Cantabria, y Viana, en Navarra.
Las dos bombas fueron encontradas después de que el domingo por la tarde una nueva llamada en nombre de ETA a la Asociación de Ayuda en Carretera de Guipúzcoa diese datos más precisos sobre su ubicación. La subdelegada del Gobierno central en Burgos, Berta Tricio, explicó que alrededor de las ocho de la mañana se localizó un cráter -de aproximadamente 1,5 metros de diámetro y 70 centímetros de profundidad- en un descampado a 40 metros del kilómetro 73 de la A-1, en el término municipal de Miranda de Ebro.
Las investigaciones apuntan a que la bomba no explotó entre las siete y nueve de la mañana del pasado 9 de marzo, tal y como había anunciado la banda terrorista, sino que lo hizo un día antes. Esta hipótesis coincidiría con la declaración de dos testigos que dijeron haber escuchado una pequeña explosión el día anterior.
Hora y media más tarde, la Guardia Civil de Zaragoza halló los restos de la explosión del segundo artefacto en la Autopista AP-68, en el término municipal de Gallur. La bomba estaba en el kilómetro 245,700, en un campo labrado a unos cuatro metros de la valla que delimita la autopista. La detonación provocó un pequeño cráter de unos 4 centímetros de profundidad y 15 de diámetro. Las Fuerzas de Seguridad tuvieron que «interpretar» la localización de la bomba, ya que en el segundo aviso realizado por ETA los terroristas la situaban en la carretera N-242, la cual no existe en Aragón.