La parlamentaria holandesa de origen somalí Ayaan Hirsi Ali presentó ayer en Madrid su libro 'Yo acuso', en el que clama para que Occidente genere un Voltaire para el mundo musulmán, «una época ilustrada que acabe con una práctica del Islám que subyuga a las mujeres y provoca terrorismo y violencia», afirmó.
«Cada vez que escucho a figuras como Blair o Bush decir que 'el islam es una religión de paz' siento un verdadero latigazo en mi piel», dijo al valorar unas palabras que juzga «sin fundamento», cuando más de las dos terceras partes de los conflictos del mundo son acciones en nombre de la religión islámica y «que van contra los no musulmanes», cuestionó.
En la presentación del libro, la presidenta de la comunidad, Esperanza Aguirre, recordó el coraje de esta mujer, amenazada de muerte por firmar el guión del filme 'Submission Part 1', a cuyo director, Teo van Gogh, le costó la vida.
Nacida en 1969 en Mogadiscio, Ayaan fue educada en la fe musulmana por una familia que, tras el golpe del dictador Siad Barre, se refugió primero en Arabia Saudí y luego en Etiopía y Kenia.
Enviada a Alemania para forzarla a una boda con un primo lejano, se rebeló contra su destino y viajó a Holanda, donde se licenció y entró en política con el partido laborista. Los atentados de las Torres Gemelas le llevaron a abandonar su religión, explica en una obra donde también razona sobre su apuesta por la libertad frente al sometimiento que experimentó por razones de sexo y contra el yugo que sufren las musulmanas.
«Cuando ocurrió el 11-S, como mujer comprendí que el islam era mi pasado y Occidente mi futuro», indicó la parlamentaria, que hizo un llamamiento al mundo musulmán «para que reflexione sobre la violencia que genera su religión.