Si los sentimientos ganaran la batalla a los ideales políticos, habríamos avanzado mucho. Verónica Portell (Portugalete, 1969) sostiene sobre esta convicción los relatos de su primer libro, 'Y sin embargo, te entiendo', una serie de narraciones enlazadas que comienzan con el secuestro de un joven político y continúan con los personajes a los que afecta esa acción terrorista.
«No sólo he querido meterme en la piel del secuestrado sino sentir el sufrimiento de su entorno más próximo, el del padre, el de la madre, la mujer...; también ponerme en el lugar de la persona que le secuestra. En los relatos regreso al momento clave de su vida; en el caso del terrorista, a cómo se mete en ETA», explica Portell.
La autora ha intentado «vaciar el lado político y fijarse en el humano». Y lo ha situado en el País Vasco porque vive en esta parte del mundo y sólo quiere escribir de lo que conoce. También dice que se ha querido fijar en todos los frentes del problema. «Por eso he incluido al padre de un preso de ETA. Yo no lo veo como algo abstracto, sino como una persona que sufre para ir a ver a su hijo, encerrado a muchos kilómetros de distancia».
Al padre de la autora, el periodista José María Portell, le asesinó ETA en 1978. Ella insiste en que no hay nada de autobiográfico en su libro. «Me molestaría que se interpretase así. No lo he escrito por ser una víctima del terrorismo. Lo hecho para entender mi entorno, para ampliar los puntos de vista. El asesinato de mi padre ha condicionado mi vida, y yo defiendo su figura, pero tengo derecho a no estar obsesionada. A mí el día a día no me lo marca mi trabajo, mis hijos...».
Ficción pura
De la experiencia de la escritura de este libro, Verónica Portell ha salido «más fuerte». «Escribía de niña, y lo dejé en la adolescencia porque no sabía lo que me estaba ocurriendo. Hay cosas que con veinte años no habría sabido escribir. Ahora tengo la edad para hacerlo. Mi intención era ser una observadora de mi entorno».
La autora intuye que el intento de «meterse en la piel» de un etarra puede ser criticado, pero lo sostiene. «Cada dolor es individual. He dotado de humanidad a un terrorista. ¿Y qué? ¿No es una persona? Decir lo contrario, para mí, es mentir».
La mayoría de los relatos que componen 'Y sin embargo, te entiendo' son ficción pura. En otros casos, se ha entrevistado con profesionales, como ertzainas, jueces y periodistas .«Me pareció que el papel de los ertzainas era un papel muy difícil. Están amenazados y escoltan a los amenazados, pero no hay nadie que les escolte a ellos». De lo todos ellos aprendió algo. De eso es de lo que Verónica Portell se siente más orgullosa.