El Correo Digital
Miércoles, 15 de marzo de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
Ir al cine
Opto por la sana costumbre de no 'bajarme' películas de Internet y acudir, pagando obviamente, al cine. El cine se está convirtiendo en el escenario donde acontecen los hechos más comunes de la vida real. Me explico. Hace algún tiempo me topé viendo una película con tres 'cuarentañeras' que ya venían hablando y cotilleando de sus cosas según subían las escaleras. Acerté cuando me eché las manos a la cabeza pensando en el infierno que iba a ser la película cuando se pusieron detrás mío. Pero me voy a referir a lo que me pasó, también en un centro comercial, la semana pasada en la película 'Memorias de una Geisha', por cierto recomendada para personas mayores de trece años. Poco antes de empezar, una joven pareja accedió al recinto acompañada de sus dos hijos. Nuevamente manos a la cabeza y nuevamente un pleno en el pronóstico. Los niños, de unos 5-6 años, lógicamente no soportaron las dos horas y media de película y nos molestaron al resto de la sala. A pesar de mandarles callar, mensaje dirigido obviamente a la madre -pues el padre se quitó los zapatos y extendió las piernas en la butaca delantera- ni caso. ¿Queremos para nuestros hijos la misma educación que tenemos los padres? Luego voy y me entero de que los niños sólo pagan en las sesiones dirigidas a ellos. No lo entiendo. Apuesto por que paguen en todas, quizás así no volverán estos padres al cine y los hijos a aburrirse con ellos. Tampoco las salas de cine hacen nada por evitarlo. Del uso del móvil durante la sesión os hablaré otro día. Creo que no volveré al cine en mucho tiempo. Mi línea ADSL va a echar humo.



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