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Miércoles, 15 de marzo de 2006
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POLÍTICA
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El Gobierno tilda de «sinsentido jurídico y estupidez política» que se encarcele a Otegi
Sostiene que Zapatero perdería un interlocutor político a la hora de encarar el posible proceso de paz EA responsabiliza a los jueces de «estar dando munición a ETA»
El Gobierno tilda de «sinsentido jurídico y estupidez política» que se encarcele a Otegi
Miren Azkarate, tras el Consejo de Gobierno. / IGOR AIZPURU
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El Gobierno vasco en su conjunto y uno de los socios que lo integran, Eusko Alkartasuna, elevaron ayer el listón de las críticas que venían lanzando contra la decisión del juez Fernando Grande-Marlaska de citar a Arnaldo Otegi, cuyo ingreso o no en prisión sigue dependiendo de la declaración que preste una vez se restablezca de la bronquitis que le impidió testificar el lunes en la Audiencia Nacional. El Ejecutivo de Ibarretxe, que repasó los acontecimientos de los últimos días en su reunión semanal -con el lehendakari recién aterrizado de su viaje a Chile-, quiso concretar negro sobre blanco su postura en una declaración formal, en la que sostiene que el posible encarcelamiento de Otegi constituye «un sinsentido jurídico y una estupidez política». Y lo es, además de por generar «tensión» y enfrentamiento «permanente», porque, los partidos y también el presidente Zapatero perderían «un interlocutor» en el eventual proceso de paz.

Desde que Grande-Marlaska citó a Otegi por instigar presuntamente los altercados registrados durante la huelga convocada el jueves por la izquierda abertzale, las fuerzas del Gobierno vasco han advertido, con matices, de los riesgos que puede acarrear esa medida para la pacificación y han reivindicado el peso político del portavoz de Batasuna, frente a la acusación que pende sobre él de integrar la dirección de ETA; de hecho, Ibarretxe ha soslayado la ilegalización de la formación radical y ha seguido despachando periódicamente con Otegi en Ajuria Enea. Ese papel como interlocutor ha sido reconocido por los tres socios del Ejecutivo, aunque sólo EA se ha involucrado en una iniciativa en su defensa y el PNV ha precisado que los dirigentes radicales pueden ser prescindibles si no hacen realidad su apuesta por la política.

En ese contexto, y con la declaración de Otegi pospuesta, el Gobierno difundió ayer una declaración con la que vino a tirar la piedra y esconder la mano: es decir, censuró sin ambages la citación del portavoz radical y llegó a tacharla de «estupidez política», pero se resistió a asegurar que la decisión judicial y la solicitud de cárcel que realizará la Fiscalía oculten un supuesto impulso del Ejecutivo del PSOE. A preguntas de los periodistas, Miren Azkarate no se pronunció sobre si existe detrás o no «una mano política», pero sí remarcó que «este tipo de tensionamientos» no facilitan las condiciones «más propicias» para buscar la paz y lo puso en contradicción con la apuesta en favor del diálogo que están protagonizando la mayoría de los partidos.

«'No entiendo nada'»

Cuestionada sobre por qué le convendría a Zapatero, entonces, el encarcelamiento de Otegi, la portavoz se limitó a señalar que eso tendrían que responderlo el aludido y el fiscal general. Sí hizo hincapié en que el presidente podría perder un interlocutor, lo que no significa, explicitó después, que ambos se estén entrevistando ya, sino que la apertura «de verdad» de un proceso de paz requerirá que se hable también con Batasuna. El tripartito, dijo Azkarate, no pretende «responsabilizar a nadie»; sólo dejar constancia del «clima» que se están generando y hacerse eco del «sentir de mucha gente» que dice «'no entiendo nada'».

En el arranque de su declaración, el Gabinete Ibarretxe se niega a participar «en la ceremonia de la confusión» y vuelve a presentarse como «la centralidad» de un país que aspira mayoritariamente a la paz y el diálogo. El Ejecutivo acompaña su crítica a la citación de Otegi de una renovada exigencia a ETA para que deje «definitivamente» vivir y decidir a los vascos y de un reproche a «la izquierda abertzale cercana a Batasuna», porque «el conflicto debe estar en una mesa de diálogo y no en la calle». Pese a los obstáculos, el texto se cierra reafirmado la convicción de que éste es «un camino sin vuelta atrás».

Azkarate no entró a valorar las manifestaciones que acababa de hacer EA, que culpó a los jueces de «estar dando munición a ETA» al llamar a declarar a Otegi o al cambiar el criterio sobre los beneficios penitenciarios de los etarras con elevadas condenas; una cuestión esta última que el partido llevará a debate en el Parlamento. Tras advertir de que puede aflorar el desencanto en la izquierda abertzale si ven que la apuesta de Anoeta no les lleva «a ninguna parte», Ziarreta insistió en el papel «fundamental» en la paz del Poder Judicial.



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