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Miércoles, 15 de marzo de 2006
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POLÍTICA
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OPINION/En medio de la maleza
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Ojo al dato, queridos colegas. En medio de la maleza en la que están enredados el Gobierno de Zapatero y ETA-Batasuna (al PNV le gustaría pillar alguna hierba pero, de momento, sólo le llega el olor) se avista una flecha que apunta al mensajero. Están enredados. Los dos. Zapatero que ve que no llega la bandera blanca de los terroristas -tantas veces sugerida durante este año- y ETA, que no entiende que Batasuna, después de haber campado por sus respetos durante la primera parte de la legislatura socialista, tenga ahora tantos problemas con la legalidad vigente.

Y como Otegi se ha puesto repentina y oportunamente enfermo, le sustituye Permach para salir a la palestra (un día sin Batasuna ante la prensa sería como un jardín sin flores) y quejarse de que «hay un interés muy concreto por parte de determinados medios de comunicación y responsables políticos» de llevar el debate en torno al futuro, carcelario o no, de Otegi. «¿El debate es otro!», exclama. Y tiene razón. El debate se sitúa en torno al compás de espera generado por el propio Zapatero, que lleva año y medio vendiéndonos la piel del oso antes de cazarlo, y ya va siendo hora de que aparezca la fiera dando señales de que se acaban los ataques.

En este tiempo, ETA ha tomado oxígeno recuperando un protagonismo inusual sin haber tenido necesidad de matar, y Batasuna ha estado mofándose de la legalidad que le permitía pasear su ilegalidad, y ,de repente, viene un apretón judicial y, ¿ay! como dice la portavoz del Gobierno vasco, nadie entiende nada. En esta ocasión, Conde Pumpido no tiene contemplaciones para quien considera que ha incurrido en reiteración de delito. Porque se trata de eso; del delito. El juez no busca a OTEGI por tratarse de un «interlocutor» de la negociación entre ETA y el Gobierno, se pongan como se pongan desde el Gobierno vasco. Que la maleza es ciertamente espesa pero la afición sabe distinguir.

El «apretón» judicial a Otegi no tiene que ver con su ideología sino con su presunto papel de inductor de los actos de terrorismo callejero producidos en la fracasada jornada de huelga general. Batasuna, tal como están las cosas, quiere tirar de mobiliario pero los partidos democráticos le recuerdan que mientras no exista una renuncia de ETA, no hay nada que hacer en torno a una Mesa. Ni en esas circunstancias iría el PP de María San Gil, que no se fía de que la banda esté utilizando este tiempo para reorganizarse. Tampoco el presidente de Navarra, Miguel Sanz, que quiere potenciar la voz y presencia de la comunidad foral en Madrid, está dispuesto a bajar la guardia. Por mucho que le digan que, en las negociaciones no reconocidas, la incorporación de Navarra ha quedado aparcada.

t.etxarri@diario-elcorreo.com



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