 UNA PATRULLA de la Policía Local, estacionada junto al mercado de Abastos. / EDUARDO ARGOTE |
|
Imprimir Enviar |
|
DENUNCIAS
DENUNCIAS |
Actos incívicos: los comerciantes del mercado de la plaza de Abastos llevan tiempo denunciando que varios «indigentes» usan los soportales de la plaza y los jardines contiguos para orinar, comer, emborracharse, drogarse o dormir. Según ellos, además de ensuciar la zona, dejan sueltos a sus perros y permiten que entren en el recinto.
Hechos delictivos: Asimismo, aseguran que «individuos marginales y jóvenes magrebíes» roban en el supermercado, hurtan carteras, vejan a clientes, amenazan a quienes les recriminan y, en las últimas semanas, han atacado o intentado agredir al menos a tres personas. |
|
|
|

|
Las quejas y denuncias de los comerciantes de la plaza de Abastos contra «la pasividad policial» ante las actitudes «violentas e incívicas» de ciertos individuos -«indigentes, personas marginales y varios jóvenes magrebíes»- en la plaza de Abastos y su entorno parecen haber surtido efecto, al menos por ahora. El Ayuntamiento decidió el lunes establecer «un dispositivo de vigilancia continua» en la zona. Dos policías locales patrullan ya dentro y fuera del mercado de Santa Bárbara, según fuentes de la institución.
La medida se suma a la adoptada la pasada semana respecto al cercano comedor social de Desamparados. En él permanecen varios guardias en las horas de las comidas y cenas para garantizar la seguridad y evitar que se produzcan incidentes o agresiones, como las sufridas en dos ocasiones por un empleado del centro, regido por religiosas de la congregación de las Esclavas de Cristo Rey.
Y es que, en las últimas semanas, minoristas del mercado y trabajadores del comedor no han cesado de alertar de la «peligrosidad» de algunas de esas personas y de reclamar a los cuerpos policiales que intervengan para evitar males mayores.
La paciencia de los comerciantes se agotó el sábado, tras las amenazas y agresiones que tuvieron que soportar una empleada del bar de la plaza de Abastos y un cliente de un puesto de carnicería. Su «preocupación y temor» llegaron a tales extremos que anunciaron ese mismo día su disposición a convocar una manifestación para exigir la «presencia activa» de la Ertzaintza y la Policía Local. La indignación creció el martes, al descubrirse que desconocidos habían intentado de madrugada romper a golpes cuatro lunas blindadas del bar que se ubica en los soportales del mercado.
Ayer, tras observar el trabajo de los guardias destacados en la zona, los minoristas aseguraban sentirse «algo más tranquilos», pero se mostraban escépticos sobre la duración del dispositivo policial. «Exigimos que no sea sólo temporal. Los agentes deben estar aquí permanentemente para proteger a los ciudadanos», señaló Manuel Rabasco, el gerente de la plaza de Abastos.
«Esfuerzo importante»
Un portavoz del Consistorio recalcó que la presencia continua de policías locales supone «un esfuerzo importante» y se prolongará «el tiempo que sea necesario».
Por su parte, el PNV se mostró partidario de conjugar las medidas de seguridad con la actuación de los educadores de calle. «Es ne-cesario adaptar ese programa a la nueva realidad social y utilizar todas las herramientas de los Servicios Sociales para que la convivencia sea posible», aseguró la concejala Beatriz Artolazabal.