Serkan Erdogan se someterá hoy a un análisis médico que determinará sus posibilidades de retornar a los entrenamientos con el fin de estar disponible para el choque de este domingo ante el Unicaja. Desde que en la madrugada del lunes fuera atacado por una infección vírica del tipo herpes zoster, el escolta turco ha permanecido en reposo absoluto en su domicilio bajo supervisión médica.
Tras cuatro días de convalecencia, los análisis que se le realizarán hoy servirán para concretar la situación actual de un paciente que, al menos, siente que los peores momentos de la enfermedad han pasado. «No tengo fiebre ni dolor y me encuentro mucho mejor. Quiero jugar ante el Unicaja porque es un gran partido, muy importante para nosotros. Si los médicos me dicen que puedo jugar, lo haré», sentencia el jugador turco.
Un golpe sin gravedad
Por otra parte, el otro foco de preocupación en la enfermería baskonista quedó ayer en simple susto. El golpe que sufrió Tiago Splitter en la espalda durante el choque ante el Bamberg no acarreó consecuencias negativas más allá del fuerte dolor, una vez realizadas las correspondientes exploraciones médicas. Las radiografías descartaron cualquier dolencia de consideración. Aunque el jugador no se entrenó ayer tarde debido a la persistencia de los dolores, está previsto que el interior brasileño pueda disputar el duelo contra el Unicaja.