Es probable que por la mente de Ibon Begoña haya pasado en más de un momento a lo largo de los meses que lleva en Vitoria su regreso a Primera con el club que le dio su gran oportunidad. Y esta tarde, casi con toda seguridad, repetirá la sensación de defender la elástica albiazul en la máxima categoría. Han pasado casi tres años -en concreto más de 33 meses- desde que el lateral zurdo jugara por última vez con el conjunto alavés en la Liga de las estrellas. Fue un 15 de junio y el rival, Osasuna.
Ahora retorna oficialmente a la élite para comenzar una nueva etapa en el Alavés, club que abandonó al término de la campaña 2003-04. Será su octava temporada en Vitoria, una trayectoria prolongada en el tiempo y en los números. Begoña está a punto de cumplir 200 partidos de Liga con la misma camiseta. Acumula 141 encuentros en Primera y 57 en Segunda. Su llegada a la capital alavesa fue en la temporada 197-98, procedente del Athletic, tras el fichaje por los rojiblancos de Sívori.
En ese instante arrancó una unión que permaneció intacta en siete campañas. Cinco fueron en Primera y dos en Segunda, (1997-98 y 2003-04). Mané y Pepe Mel coincidieron y ambos le dieron muchos minutos al jugador. Confiaron en el esfuerzo físico y en la disciplina táctica que ponía en los entrenamientos y también sobre el campo y le convirtieron en un hombre fijo en las alineaciones. Un perfil de buen gregario que, sin embargo, el lateral no vio reconocido por la grada de Mendizorroza durante esos años. El trabajo oscuro realizado por el vizcaíno fue en numerosas ocasiones objeto de la crítica de los aficionados, que volverán a darle una oportunidad a un viejo conocido.
Objetivo, estar en forma
En el particular matrimonio entre Begoña y el Alavés figuran momentos alegres y de éxito como la final de la UEFA ante el Liverpool. No jugó en Dortmund, pero fue uno de los artífices de la página más brillante de la historia alavesista. Por contra, también saboreó la amargura del descenso. Cuando dejó el Alavés recaló en el Nástic de Tarragona. Comenzó con buenos síntomas y de titular, pero el paso de las jornadas le hizo perder fuerza y dejar su plaza en el once.
Su retorno al club del Paseo de Cervantes se produjo de forma silenciosa. A sus 32 años se resistía a dejar el fútbol y quería apurar los últimos años de su carrera profesional. El pasado octubre empezó a entrenar con la plantilla del Alavés B, a la espera de recibir alguna llamada para jugar en Segunda División y después accedió a las sesiones preparatorias del primer equipo. Mantener la actividad y el estado de forma era su objetivo. Pero, desde finales de enero ya está en la lista de jugadores de Primera.
Los responsables albiazules ficharon al vizcaíno hasta final de la temporada en una acción tejida en la sombra y casi por sorpresa. El Alavés buscó en el mercado de invierno un lateral izquierdo para suplir las carencias de esa posición. El portugués Do Santos fue una de las posibles incorporaciones, pero decidió quedarse en el Benfica y el cuerpo técnico optó por 'fichar' a un viejo conocido.
«Es un 'crack', buena persona y un jugador experimentado», explicó Piterman en la presentación del jugador. «Ésta era mi mejor opción», reconoció Begoña, que hasta la fecha se había quedado fuera de las convocatorias. El presidente no quiso desvelar ayer si se producirá su retorno a Primera, pero la ausencia de Coromina agranda la ilusión del vizcaíno.