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Viernes, 24 de marzo de 2006
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ALAVÉS
No hacer aprecio
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Pienso que a las personas no hay que juzgarlas por lo que son, sino por lo que hacen. Por eso, antes de juzgarlas habría que esperar los resultados que cosechan. Mi consejo es esperar a la conclusión de la temporada y luego hacer una valoración.

La verdad es que se dicen muchas cosas hoy en día respecto a todo lo que envuelve al Alavés. Para nadie es un secreto el carácter y la forma de ser de su presidente, ya que incluso antes de llegar a la ciudad corrieron ríos de tinta y horas de debate televisivo y radiofónico. No nos deberían pillar por sorpresa algunas cosas. Lo que sí opino es que deberíamos dejarnos de tanto juicio precipitado porque no hace bien al equipo ni a la ciudad.

Se dice que despidió al entrenador por llevarle la contraria. Cuando firmó su contrato con Dmitry Piterman, el preparador sabía lo que firmaba y con quién asignaba contrato; sabía que su jefe no era ese señor que iba de buenas maneras, que se solidarizaba con él y que mientras le das la razón es tu amigo. No creo que el técnico desconociera quién era su jefe. Pero echó un pulso y lo perdió. A todos nos ha pasado alguna vez.

También se dice que Piterman insultó a los socios. Creo que sabemos más o menos cómo es el señor presidente, así que en lugar de rasgarnos las vestiduras podemos aplicar aquello de 'No hay mayor desprecio que no hacer aprecio'.

Sólo importa el equipo

Pero parece ser, por parte de algunos sectores de la ciudad, que se han aprovechado esos malos modos de Piterman para hacer de él una diana continua. ¿Por qué se está tan pendiente de él? Si es tan 'non grato', ¿porqué estamos tanto encima? Lo mejor es olvidarse. Cada vez que quiere salir en prensa, Piterman no tiene más que meterse con alguien y al día siguiente, en lugar de ignorarle, la respuesta es páginas en prensa y horas de radio. Dejémonos de tanta tontería y vayamos a lo que nos importa: el equipo.

Y al equipo no le benefician tantas polémicas. Si es verdad que nos interesa, dejémosle trabajar y cuando acabe la temporada valoremos lo bueno y lo malo. Dejemos a los profesionales en paz para lograr de nuevo aquellos triunfos que dieron gloria al equipo y la ciudad. Ánimo pues.



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