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Alava
Prisiones cerrará Nanclares y levantará otra cárcel en el mismo municipio
El nuevo penal, con capacidad para 500 reclusos, se ubicará en un antiguo polvorín militar, más alejado del pueblo
Prisiones cerrará Nanclares y levantará otra cárcel en el mismo municipio
Un hombre pasea junto al polvorín militar de Zaballa, donde se levantará la nueva cárcel. / EDUARDO ARGOTE
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La directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, anunció ayer en el Congreso que la cárcel alavesa de Nanclares de la Oca será demolida y, en su lugar, se construirá un nuevo penal de tamaño medio en unos terrenos ocupados por un antiguo polvorín militar en el mismo término municipal. El deplorable estado de conservación del centro acelerará esta actuación, que se iniciará en cuanto el Ministerio del Interior cierre con Defensa la transferencia de la titularidad del solar.

Se despeja así la incógnita sobre la ubicación de la segunda cárcel prevista en Euskadi dentro del Plan de Creación y Amortización de Centros Penitenciarios, que incluye la construcción de 46 nuevas infraestructuras carcelarias en todo el Estado hasta 2012, con una inversión global de 3.151 millones de euros. El otro proyecto, que ya está muy avanzado, consistirá en la demolición del penal guipuzcoano de Martutene y la edificación de un nuevo complejo en el Alto de Zubieta.

Gallizo reveló por sorpresa la ubicación de la nueva cárcel alavesa en su comparecencia ante la comisión de Interior del Congreso, donde acudió para informar sobre la situación de las prisiones españolas en general y, más en concreto, acerca del elevado número de suicidios de presos registrados en los últimos meses. Los terrenos elegidos para la construcción del centro, que podría iniciarse este mismo año, albergaron años atrás el antiguo polvorín militar de Zaballa. La intención de Instituciones Penitenciarias es efectuar un traslado progresivo de los reclusos del viejo penal al nuevo, según se vayan edificando los módulos.

La zona está próxima a las actuales instalaciones carcelarias, aunque más alejada del núcleo urbano de Nanclares de la Oca, al otro lado de la N-1. El diputado Emilio Olabarria recibió con sorpresa y satisfacción el anuncio de Gallizo: no en vano, se trata de la misma ubicación que propuso el PNV apenas dos días atrás. «Ha sido una casualidad», confesó al término de la comparecencia.

«Está hecho trizas»

Tanto Olabarria como Begoña Lasagabaster (EA) vertieron duras críticas a Gallizo por las «dramáticas» condiciones de habitabilidad y el «hacinamiento» de las cárceles vascas que, a su juicio, añaden un «agravante» a las condenas de los presos. Ambos diputados se centraron sobre todo en el desvencijado Nanclares. «Está hecho trizas» resumió Olabarria. «En estas condiciones la resocialización de los presos es una utopía», añadió el diputado, que atribuyó en parte a ese deterioro general el «alarmante» número de suicidios registrados en las últimas fechas. «Ustedes deben ser los guardianes de la vida y la integridad física y social de los individuos sujetos a su custodia», le reprochó Olabarria, que calificó de «problema de Estado» las deficientes condiciones de las cárceles españolas.

El parlamentario nacionalista propuso la celebración de un debate monográfico en el seno de la Comsión de Interior para abordar un problema que, en su opinión, ha alcanzado el grado de «patología social». La idea fue recogida por Gallizo, que la consideró «muy interesante», aunque acusó a los diputados nacionalistas de hacer un discurso «demasiado demoledor». «Las cárceles están mal, pero están mejor que hace unos años y nuestros servicios sanitarios son excelentes».

A preguntas de los grupos, Mercedes Gallizo hizo una minuciosa exposición de las circunstancias que han concurrido en los últimos suicidios de presos en Nanclares y en otros penales, tan detallada que Olabarria la consideró «más propia de un entomólogo». A su juicio, al margen de las condiciones «inhabitables» del inmueble, en el penal «pasan otras cosas», como las denuncias sobre abusos sexuales a presas o las referidas a la existencia de mafias de funcionarios. «El 40% de los presos está sometido a tratamiento psiquiátrico», recordó.

Gallizo, sin embargo, eludió atribuir cualquier relación causa-efecto entre los suicidios y el mal estado del penal. «Las personas en prisión son muy vulnerables a la conciencia del daño causado, al rechazo social, a una visita que no han recibido, a problemas sentimentales... Sólo durante la Navidad del año pasado, hubo seis suicidios en distintos penales».



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