El largo camino por el que debe transitar el Alavés en busca de la permanencia tiene esta tarde una parada extra en Barcelona. Un encuentro que puede permitirle dar un salto casi definitivo; tanto en la clasificación -hay ocho equipos en seis puntos luchando por la permanencia-, como en el plano anímico. Demostrar a sus rivales más directos, el Espanyol es uno de ellos, que este equipo cuenta con potencial para estar más arriba.
El partido del miércoles ante el Celta dejó patente que además de vivir un momento dulce que le ha permitido sacar la cabeza del descenso, el Alavés tiene capacidad de sufrimiento y sacrificio. A pesar de verse dominador, a excepción del primer cuarto de hora, no bajó el pistón en ningún momento hasta encontrar el premio del gol. De penalti, pero totalmente merecido. Y cuando tan sólo restan nueve partidos para el final, victorias de este tipo sólo hacen acrecentar la confianza en sus posibilidades.
Asentada ya su trayectoria como local -sólo ha dejado escapar un punto en sus cinco duelos como local en lo que va de segunda vuelta-, falta confirmar la mejoría lejos de Mendizorroza. Dejando a un lado las derrotas en campos como el Camp Nou, Bernabéu y El Madrigal, esperadas por el potencial del rival, los empates cosechados en Getafe y Cádiz son sinónimo de que tarde o temprano se pueden sumar los tres puntos a poco que apriete el acelerador.
La visita al feudo del Espanyol puede ser la oportunidad que espera el Alavés. Si bien la idea inicial es salir a conservar el punto, como adelantó el jueves Piterman, el triunfo supondría subir un nuevo peldaño, además de superar en la tabla a los de Miguel Ángel Lotina. Un golpe de efecto que ya dio el Racing, por ejemplo, al vencer en Montjuic.
La apuesta del tándem Piterman-Luna pasa por volver al once que se dejó a un lado en los dos últimos compromisos. En Cádiz fue obligado por las sanciones, mientras que frente al Celta fue una decisión técnica dar descanso a jugadores que acumulaban más minutos. El presidente-entrenador ha descartado rotaciones -eso ha dicho- y pondrá en liza el equipo 'tipo', el que tan buenos resultados le ha proporcionado.
Bonano o Costanzo
Una de las dudas principales reside en quién ocupará la portería. Después de las dos grandes actuaciones de Bonano y que Costanzo sólo se ha ejercitado en dos ocasiones con la plantilla tras su repentino viaje a Argentina, la lógica lleva a pesar que será el primero el que se ponga bajo los palos. Sin embargo y en el entrenamiento realizado ayer por la mañana en las instalaciones deportivas de Sant Adriá, fue Costanzo el que se alineó en el teórico equipo titular.
La sesión de trabajo también sirvió para ver diversas variantes. Con la confirmación de que Sarriegi y Gaspar serán los centrales y que Edu Alonso se ubicará en el lateral derecho, Begoña y Coromina se disputan el izquierdo. El vizcaíno fue el elegido de inicio en la prueba, aunque el catalán se perfila como titular.
En el centro del campo tres hombres se disputan las dos plazas. Juanito y Astudillo son los que más opciones tienen, por lo que Carpintero se quedaría en el banquillo. El leonés, además, viajó a la Ciudad Condal tras haber pasado una mala noche por un pequeño problema gastrointestinal, contratiempo que no le impidió ejercitarse con normalidad. De Lucas -que se enfrentará por primera vez a su ex equipo desde que abandonara la disciplina 'periquita'- volverá a la banda derecha y Nene ocupará la izquierda.
El otro dilema está en la pareja ofensiva. Todo hace pensar que Bodipo y Aloisi tendrán una nueva oportunidad para ampliar su particular idilio con el gol, aunque la novedad puede ser la entrada de Jandro en detrimento del australiano. Un cambio que no sería extraño al ser un partido fuera de casa y en el que el asturiano tendría capacidad de desbordar en velocidad o mover el balón entre líneas.
En el lado españolista se espera el retorno de Luis García y Tamudo, que fueron baja en San Mamés por sanción. Un dúo de atacantes muy peligroso con nueve goles cada uno, que sumados suponen más del 60% de los tantos blanquiazules.