Las cifras son esclarecedoras: del medio centenar de notarías registradas en la Asociación Profesional de Notarios de Vizcaya y Alava, no llegan a diez las encabezadas por mujeres, y todas ellas en Vizcaya. María José Basterra (Vitoria, 1963) es una de ellas. Estudió Derecho en la Universidad Complutense y, recién acabada la carrera, estuvo tentada de quedarse en la Cátedra de Derecho Civil pero le venció «el gusanillo de la oposición» y dedicó cuatro años a preparar el temario. «Salieron 123 plazas, a las que concurrimos unas dos mil personas».
-¿En qué puesto quedó?
-En el medio, en la virtud.
-¿Cuánto se tarda en preparar la oposición a notarías?
-El plazo medio son cuatro años. Yo respondí a la media y tuve la suerte de aprobarla a la primera. He sido preparadora de opositores y hay quien la saca con 37 años.
Antes de instalarse en Barakaldo, la notaria Basterra ocupó su primer destino en Areatza, en el valle de Arratia, en un despacho instalado en una antigua casa de madera en la que, si se caía un lápiz, rodaba por el suelo hasta topar con un obstáculo. Tenía 27 años y el personal le doblaba la edad. Su antecesor en el cargo tenía treintaitantos y ya era joven para ellos. Además, era la primera vez que les mandaba una mujer y cuando la requirieron para su primera acta el comentario fue: «¿Cómo va a ir usted, es una mujer!». El reglamento por el que se rigen los escribanos no habla de sexos, pero exige una edad mínima de 25 años.
-¿Garantiza algo la edad?
-Una preparación académica sólida y una configuración determinada del carácter, que es necesaria para algunas profesiones.
-¿La carrera configura el carácter?
-La edad sí, porque la formación académica exige un tempo determinado. Yo estaría más segura en manos de un médico de 30 años que de uno de 20. Por otra parte, a una persona que elige vocacionalmente unos estudios se le suponen unos rasgos de carácter. A la larga son muchas horas de estudio y de vida profesional.
-¿Tiene algún sustento la idea de que la mujer obtiene mejores resultados en las oposiciones que cuando depende de la parcialidad del contratador?
-Nunca me he visto en ésas, pero la oposición es un sistema, si no óptimo, lo más parecido a lo óptimo, porque para hacerse con el temario se necesita un carácter especial. Hay gente con gran capacitación intelectual pero que carece de la fortaleza de aguantar la tensión de un estudio tan prolongado. Se necesita una gran determinación.
-¿Cuántas horas de estudio supone la preparación del temario?
-Si hacemos una media durante los cuatro años, más de 10 horas diarias. En la última etapa se pueden alcanzar hasta 16.
-¿Qué es un notario?
-Habría que preguntar a cada ciudadano
-En ese caso, se lo preguntamos a la ciudadana Basterra.
-Es una persona en quien la gente sigue confiando en el siglo XXI. Cuando la persona acude a la notaría, va buscando una garantía que estamos en condiciones de ofrecerle. Nuestra tarea es, después de oír las necesidades del cliente, configurar esa necesidad de forma creativa, elaborando la mayoría de las veces negocios jurídicos. A veces es una labor de asesoramiento.
-¿Por qué los textos de los notarios son tan difíciles de entender?
-El reglamento exige precisión en el lenguaje, concreción Debemos emplear el término más riguroso y exacto. La escritura pública debe ser clara y concisa, y que evite cualquier interpretación en su lectura. No se debe dar lugar a disputas.
-¿Cuál es la tarea más habitual de una notaría?
-Los testamentos.
-¿Más que préstamos hipotecarios?
-En este momento está muy equiparado, pero depende de la plaza, porque hay momentos de expansión inmobiliaria. Son dos funciones muy distintas. Cuando una persona otorga un testamento está realizando una de las funciones más trascendentes de la vida y tiene un valor muy especial.
Desde un helicóptero
-¿Qué es lo más raro que le han pedido?
-Fue el año pasado. Debíamos comprobar el estado de la cubierta de unos pabellones de Barakaldo y para poder acceder me sugirieron que me descolgara con un helicóptero. El tema del James Bond no había llegado al ámbito notarial.
-¿Qué es lo que nunca debe hacer un notario?
-Dar fe en falso, porque su esencia es dar fe de la certeza.
-¿Tienen mala fama los notarios?
-Para un sector de la población, creo que sí, por una visión muy superficial. Pero cuando vienen a la notaría, generalmente se van satisfechos.
-Las tarifas
-Las impone el Ministerio. No se puede cobrar ni menos ni más que el arancel establecido por el Ministerio.
-¿Aceptan pagos a plazos?
-No conozco a nadie que se haya quedado sin otorgar un documento por falta de medios.
-¿Se puede asignar un notario a un caso?
-No es necesario, porque la decisión corresponde al cliente. Una de las características de esta profesión es la libre elección por parte del cliente. El notario, de hecho, no puede publicitarse.
-¿En los pueblos donde la mayoría es euskaldun, el notario debería saber euskera para realizar mejor su trabajo?
-Areatza, por ejemplo, es un pueblo 100% euskaldun. Yo no sé euskera y siempre lo resolvimos bien. Quien quiso documentos en euskera los tuvo y con las personas mayores, que se acobardaban, no porque no supieran castellano, sino porque se sentían inseguros, siempre había un empleado para ayudarles. De todas formas, todos los documentos, algunos del XIX, estaban en castellano. Los clientes suponían que determinadas facetas de la vida eran en castellano.
-¿Internet aporta algo?
-Sí, muchas funciones se realizan vía telemática. Primero fueron manuales, después a máquina, a ordenador Se ha creado la firma electrónica: documentos que no tienen soporte en papel y se autorizan con comparecientes en lugares distantes. El sistema es sofisticadísimo para garantizar la veracidad, autenticidad y vigencia con garantías. Es otro mundo.
-¿Necesitan en ocasiones de otros profesionales?
-Sí, de un médico, un psiquiatra Nos empezamos a encontrar con más casos, porque los supuestos de Alzehimer son más frecuentes y ante la duda, necesitamos la valoración de un médico o psiquiatra que tenga mayor criterio.