El día del anuncio de tregua por parte de ETA, la emoción y la esperanza que sentí hicieron que volvieran a mi memoria momentos muy duros. Manifestaciones que Gesto por la Paz convocaba y a las que tanto yo como miles de vascos acudíamos, con familias, amigos, cuadrilla, para intentar encontrar esa paz tan anhelada en nuestra querida Euskadi. Concentraciones silenciosas después de atentados, en las que enfrente teníamos a personas de la izquierda abertzale, muchas veces vecinos y conocidos. Soportar insultos y comentarios por llevar un lazo azul en la solapa por un secuestrado. La tristeza de sentir el dolor de una amiga por la pérdida de su padre asesinado por ETA. Conocidos que viven 24 horas al día con escolta. Sin embargo, hay gente de fuera de Euskalherria que todavía piensa que nuestro pueblo ha sido demasiado tolerante con los terroristas. ¿Qué fáciles son las manifestaciones multitudinarias a 400 kilómetros del conflicto y del día a día! Ahora que todo el mundo se quiere 'colocar la medalla y salir en la foto' me gustaría hacer un pequeño homenaje a todas estas personas anónimas que, en silencio y con tesón, luchamos durante muchos años por esta paz que se merecía nuestro pueblo. Un pueblo acogedor, solidario, cercano y para disfrutar, y al que realmente más le interesaba llegar a una situación tan esperanzadora y tanto tiempo añorada.