«No nos engañemos hermanos, es muy fácil obrar mal y luego arrepentirse; lo difícil es arrepentirse primero y luego obrar mal (...) Muchas veces los hermanos me dicen: 'Hermano, yo trato de arrepentirme, pero por más que trato, no logro arrepentirme'. Entonces, yo les digo: únete a Warren Sánchez y tarde o temprano te arrepentirás...». Marcos Mundstock, el elegante y serio presentador de Les Luthiers, arenga a un auditorio entregado, en el papel de compinche de un telepredicador que nunca acaba de llegar. El público espera encantado.
Es uno de los números más logrados, mezcla desternillante de música y gags, de este grupo humorístico de guante blanco y sempiterno esmoquin negro, que ahora ha incluido en una nueva antología de sus espectáculos -'Las obras de ayer (El refrito)'- con la que se presentará en Vitoria mañana y del 6 al 9 de abril en Bilbao, ciudades a las que acudieron también hace tres años con 'Todo porque... rías'.
Carlos López Puccio, Jorge Maronna, el citado Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich siguen renovando cada vez que salen a un escenario el espíritu entre artístico y burlón que acuñaron en los años 70 en las facultades universitarias y los teatros experimentales de Buenos Aires. Contestan a la entrevista a través de Internet.
-'Las obras de ayer (el refrito)'. El título suena como a despedida. ¿Es así?
-No, no, nada de despedida. En Buenos Aires ya hemos estrenado un espectáculo totalmente nuevo, 'Los Premios Mastropiero', que ya saldrá de gira cuando le toque el turno. Lo del refrito es una costumbre histórica de Les Luthiers. Cada tantos años hacemos una selección de nuestras mejores piezas, como en 'Viejos fracasos', 'Grandes hitos', y ahora 'Las obras de ayer'. Es un espectáculo antológico y 'antojólico', por que las hemos elegido a nuestro antojo.
-De la selección de números que traen ahora, ¿han escogido alguna pieza que guste al público y no tanto a ustedes, o viceversa?
-A nosotros nos gustan las piezas que más festejan ellos. Y entre todas esas elegimos para reponer en una antología las que a nosotros nos parecen de mayor calidad.
-'El sendero de Warren Sánchez', sobre las andanzas de un predicador sin escrúpulos: ¿Por qué la mantienen tanto tiempo en su repertorio?
-Warren es un clásico de Les Luthiers, que reúne todas las condiciones para estar en una antología. La gente sale agradecida y nosotros estamos orgullosos de volver a vivir esa fiesta cada vez con nuevos espectadores.
-'La balada del séptimo regimiento. Canciones en el frente', ¿tiene algo que ver con los tiempos que corren?.
-No, más bien es una parodia de las viejas películas de guerra.
-'La hora de la nostalgia', ¿son unos románticos?
-El protagonista es un viejo romántico. Sólo que se le confunden las amantes, ha tenido tantas
Meterse con políticos
-'Cantanta del adelantado don Rodrigo Díaz de Carreras...' ¿Les hubiera gustado que no les hubiesen descubierto los españoles?
-Mejor que hayan venido los españoles, porque entendemos el idioma.
-¿Regalan algo al que tiene todos sus discos?
-Nada. Que lo hubiera pensado antes. Ahora que se jorobe, que se arregle como pueda.
-¿Hay cosas con las que no se debe bromear?
-No se debe bromear con el dolor de la gente, o con maldades tan enormes que sólo admiten ser tratadas en serio.
-¿Tienen una buena opinión del público?
-Maravillosa. Estamos de romance hace casi 40 años. El público es la otra parte necesaria, imprescindible, para nuestro diálogo.
-¿Qué tipo de empresa son y cómo les va como empresarios?
-Muy bien, pero más que empresarios somos operarios de nuestro propio negocio. Cada palabra, cada nota musical, cada gesto en el escenario, es totalmente artesanal.
-¿Marcos Mundstock cobró por hacer de malo, de agente de sicarios, en el cine español (Torrente 3)?
-Cobró muy poco y prefiere no recordarlo.
-Hugo Chávez, que le canta al pueblo venezolano y a Condolezza Rice, aunque mal; Fidel Castro con sus largas conferencias didácticas; Bush, que no para de reír pese a todos sus problemas; Aznar enfadando a los mexicanos... La política internacional también puede tener un lado divertido, ¿no da miedo?
-Tenemos opiniones individuales, no grupales, sobre todos esos temas. Como humoristas, cuando nos hemos metido con los políticos nunca lo hemos hecho pensando en alguien en particular, siempre hemos tratado de encontrar defectos reconocibles y lacras comunes a distintos personajes.
-¿Qué representa España para ustedes?
-Un país muy querido, donde nos sentimos en casa, donde tanto disfrutamos al trabajar, pasear, comer Sobre todo al pasear y comer.