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Jueves, 30 de marzo de 2006
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TAU CERÁMICA
Ración de aliento contra el gigante ruso
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El orgullo era el único valor a subasta. Y en ese clima extraño, el Baskonia demostró más ganas. Desplegó mayores dosis de seriedad y empuje que su aquilatado oponente, a pesar de que también se mostró ciclotímico demasiados minutos en una cita de lo más extraña. Porque el cartel de campanillas -ante un Buesa Arena hasta la bandera- estuvo mediatizado por la ausencia total de trascendencia.

Que se trataba de un trámite quedó claro desde la salida. Sólo había que echar un vistazo al quinteto titular azulgrana. Con la inclusión de Ukic y Vidal. Así, el encuentro nació soso. La defensa vitoriana, muy blandita, ofreció demasiadas facilidades.

Más ordenado y con pegamento en las manos a la hora de entrar al rebote, el CSKA marcó el ritmo a seguir durante el primer tercio. El rendimiento moscovita aguijoneó el orgullo de Perasovic. Y éste señaló con su dedo a Splitter, Jacobsen y Prigioni. Bajo el mandato del base asimilado, el Baskonia recuperó la prestancia, aparte del mando en el electrónico (30-25, minuto 18).

Aunque los rusos recordaron en el arranque del tercer cuarto su categoría gracias a un 0-7 de entrada (32-41). Entonces sacó a relucir el inquilino del Buesa Arena todo su carácter y ganas de agradar a la masa baskonista que anoche se acercó al pabellón. El público se calentó con lo que veía en la pista.

Sus héroes respondieron. Firmes. Y el partido número 50 del presente curso baloncestístico acabó con un TAU que se zampó una ración extra de confianza.



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