El trágico balance de siete motoristas fallecidos y varios heridos en las carreteras gaditanas durante la celebración del Gran Premio de España en Jerez provocó que Pere Navarro, director general de la Dirección General de Tráfico (DGT), admitiese «fallos» en el dispositivo de prevención puesto en marcha para evitar accidentes. Un despliegue que estuvo compuesto por 300 guardias civiles y cuatro helicópteros. «Los resultados ponen de manifiesto que ha fallado Tráfico, los organizadores y el Ayuntamiento de Jerez», reconoció Navarro.
Con el objetivo de que no vuelva a ocurrir, el director general de Tráfico mostró su disposición a replantear el dispositivo de cara al próximo año. «Tenemos que hacer un esfuerzo en la planificación y en la organización. No puede ser que cada vez que haya una prueba del Mundial vaya acompañada por un balance de seis, siete u ocho víctimas. Hemos fallado todos y tenemos que revisarlo», admitió.
Sin embargo, Navarro pasó por alto que esta edición fue la más numerosa de las 20 que se han disputado hasta el momento. En total, acudieron 140.000 personas y unas 55.000 motos de gran cilindrada procedentes de todos los puntos de la península e incluso del extranjero. Todo ello provocó un impacto económico de 38 millones en Jerez y su área de influencia a un promedio de gasto por persona de 102,84 euros durante los 2,64 días de estancia media.
La mayoría de las muertes se produjeron en las cercanías del circuito. Como en el caso de un motorista sevillano que falleció tras golpearse con un quitamiedos; y un joven de 26 años que se estrelló contra un vehículo grúa, ambos el sábado.