Llevo al Alavés en el corazón. Ni me acuerdo desde cuándo soy socio, sigo sus andanzas desde siempre y cuando se convirtió en sociedad anónima deportiva me hice con un paquete de doce acciones. Me alegro con sus victorias y me enfado cuando pierde. Ahora que los resultados van bien estoy ilusionado y espero que la permanencia se logre con sacar adelante los partidos de Mendizorroza. Con tres victorias más, otro año en Primera División.
El Alavés está por encima de todos nosotros, de las personas, de sus aficionados. Y también está por encima de Dmitry Piterman, que está aquí de paso. Dudo de su sentimiento alavesista. Más bien creo que no lo tiene. Hay que reconocerle que puso su dinero, que arriesgó su capital, pero no acepto sus formas y comportamiento. No le veo como entrenador; sí como presidente. Así que le invito a que suba al palco, donde está su sitio. Y le pido, aunque no me haga caso, que ponga a un entrenador en condiciones para dirigir al Alavés. Me pareció inexplicable la destitución de Juan Carlos Oliva, que como buen maño le dio carácter al equipo.
A Piterman no le veo como entrenador. No sé muy bien por qué, pero no me convence. Aunque el Alavés ha mejorado, sigue jugando muy poco al fútbol. El partido con el Espanyol fue muy pobre. También por parte del rival. Tampoco me agradan de él sus declaraciones, sus insultos... ¿Cómo se le ocurre cuestionar a la afición, el corazón que da vida a un equipo? Él sabrá, pero ya ha recibido la respuesta: una manifestación, miles de firmas de socios que piden que se vaya y a la mayoría de la afición en contra de él. Está sin apoyos. Debe respetar y entender que el deporte es para hacer amigos, no enemigos. Hay que saber ganar y también perder.
De todas formas veo ahora un Piterman más moderado. Algo ha cambiado. Habrá entendido lo que le pide la afición. Espero que siga así. Yo seguiré siendo del Alavés y renovaré mi carné, esté o no Piterman, porque para mí el club está por encima de todo, muy por encima de un empresario que está de paso en Vitoria y que cuando se marche con él se llevará el poco sentimiento que tiene por el Alavés. A mí, Piterman no me lo va a quitar.
Y a Gonzalo Antón le reprendo porque ya sabía a quién vendía las acciones.