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Jueves, 30 de marzo de 2006
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Washington rebaja su presión a Irán para lograr un acuerdo en el Consejo de Seguridad
Rice reúne en Berlín a los miembros con derecho a veto para aunar posturas sobre el programa nuclear de Teherán Las reticencias de Rusia y China dulcifican las demandas
Washington rebaja su presión  a Irán para lograr un acuerdo  en el Consejo de Seguridad
LÍDER SUPREMO. El ayatolá Jamenéi ofrece un discurso durante una visita a una de las provincias del sur iraní. / AFP
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Después de un breve pero agitado período de reuniones y discusiones en el seno del Consejo de Seguridad, las cinco potencias de Naciones Unidas con derecho a veto y Alemania desean dar a conocer hoy en Berlín el plan de ruta destinado a impedir que Irán prosiga con su programa de enriquecimiento de uranio. En la cita participarán, además de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice; los ministros de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov; de China, Li Zhaoxing; de Francia, Philippe Douste-Blazy; de Reino Unido, Jack Straw; y germano, Frank-Walter Steinmeier.

Según funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, los ministros esperan aprobar un borrador de declaración elaborado por expertos británicos y galos con el apoyo de Washington. Las discusiones para su redacción se iniciaron cuando la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) decidió el pasado día 8 remitir el caso iraní al Consejo de Seguridad después de que el Gobierno de Teherán acordara reanudar su programa de enriquecimiento de uranio.

Desde entonces, los cinco miembros permanentes del máximo órgano de la ONU debaten el texto de la declaración, pero Rusia y China han puesto objeciones a los primeros borradores, que daban margen para adoptar sanciones, además de calificar el programa atómico de los ayatolás como una «amenaza para la paz y la seguridad internacionales».

Tres semanas de frustrantes negociaciones para vencer la resistencia de Moscú y Pekín llegaban a su fin ayer, después de que Washington, París y Gran Bretaña rebajaran sus demandas. Con ello lograban coronar con resultados la visita de Rice a Berlín. «Hemos alcanzado un acuerdo sobre el grueso del texto y ha habido movimientos de todas las partes», anunció satisfecho el embajador estadounidense en la ONU, John Bolton. «Es un texto muy satisfactorio. Hemos sido increíblemente flexibles». La tortuosa negociación sobre el lenguaje que se usara estaba dañando la fuerza del mensaje de unidad que la Casa Blanca quería mandar a Irán.

Voto unánime

La única ventaja de los comunicados presidenciales del Consejo de Seguridad sobre las resoluciones es que requieren del voto unánime de sus quince miembros, pese a no ser de obligado cumplimiento. Al mismo tiempo este paso permite intercalar un peldaño más en la escalera de procedimientos que lleva a la adopción de sanciones económicas e incluso la intervención militar.

Teherán ya ha respondido a esta posibilidad con la amenaza de boicotear el mercado petrolero. Rusia cree que la dureza del tono del primer borrador, elaborado por Francia y Gran Bretaña, sólo serviría para enconar más el conflicto. Por eso la mayor concesión de los países occidentales en el tercer borrador es la de permitir que la AIEA siga valorando los informes sobre las violaciones de Irán al Tratado de No Proliferación Nuclear.

La otra gran concesión es la de aumentar hasta treinta los catorce de días de plazo para producir el informe. Para resolver la disputa sobre cuál de los dos órganos de la ONU debería recibirlo, el texto será presentado simultáneamente al Consejo de Seguridad y al Consejo de Gobernadores de la AIEA.

Rusia y China también han logrado que la aseveración de que Irán pone en peligro la paz y la seguridad del mundo desaparezca del texto, lo que podría haber dado pie a aplicar el capítulo 7 de la Carta Fundacional de la ONU, que permite la intervención. El borrador que se manejaba ayer tan sólo recuerda que «la responsabilidad primaria del Consejo de Seguridad es mantener la paz y la seguridad internacional.



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