El secretario de Libertades Públicas, Seguridad y Justicia del PP, Ignacio Astarloa , acusó ayer al fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, de «defraudar» al Parlamento y añadió que su «cambio de criterio» sobre el líder de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, es el «peor comienzo» posible tras la entrevista que el martes mantuvieron en La Moncloa el jefe del Ejecutivo y el presidente de su partido.
Astarloa valoró así en el Congreso de los Diputados, y sin conocer aún la resolución del juez Fernando Grande-Marlaska, la decisión del fiscal jefe de la Audiencia Nacional de pedir prisión eludible con fianza de 100.000 euros para Otegi, y no prisión incondicional. Según dijo, el PP confiaba en que, pese al «pasado nefasto» del fiscal general del Estado, en este momento cumpliera «con todo rigor el Estado de Derecho» y sin atender «a eventuales flexibilizaciones de la ley».
Por eso, afirmó que Conde-Pumpido, al «cambiar de criterio» sobre la petición de prisión para Otegi,«ha defraudado» al Congreso, puesto que ayer por la mañana se «comprometió» en sede parlamentaria -compareció en la comisión de Justicia a petición del PP- a aplicar «toda la capacidad» que ofrece el Estado de Derecho para «perseguir el terrorismo» hasta el fin de ETA. «El fiscal ha defraudado una vez más de forma absolutamente rotunda y en el momento más inoportuno imaginable la eventual confianza que pudiéramos tener en la palabra dada en sede parlamentaria», espetó.
Rémora
El secretario de Libertades Públicas del PP señaló que ya había advertido de la posibilidad de que Conde-Pumpido se convirtiera en «una rémora» para el proceso que hay que desarrollar en este momento. «Y efectivamente se ha convertido en un problema para el trabajo de forjar confianza y eventualmente trabajo conjunto entre el Gobierno y el PP para conseguir el final del terrorismo», apuntó.
En este sentido, insistió en que su postura es el «peor comienzo» posible para que los dos partidos mayoritarios recuperen la «confianza». «No podemos imaginar un comienzo peor», enfatizó, para agregar que «el Estado de Derecho no está en tregua» y que la paz no supone «la renuncia a la ley, sino su cumplimiento». Astarloa ya había advertido en el Congreso que Conde-Pumpido podía ser un «obstáculo» para el recuperado clima de confianza entre Rajoy y Zapatero.