El Correo Digital
Jueves, 30 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
POLÍTICA
POLÍTICA
El Rey rinde homenaje a los republicanos que se exiliaron en Francia
El alcalde de Toulouse recuerda ante el Monarca que su ciudad fue «capital de la República española en el exilio»
El Rey rinde homenaje a los republicanos que se exiliaron en Francia
REGALO. Los Reyes reciben un tambor de Calanda tras inaugurar el liceo 'Luis Buñuel' en París. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El Rey rindió homenaje ayer en Toulouse a los miles de republicanos españoles que se exiliaron en Francia al término de la Guerra Civil para huir de la represión franquista. En una recepción celebrada en la Prefectura de la ciudad, ante ancianos ex combatientes del bando republicano, emigrantes laborales llegados en los años sesenta y muchos jóvenes descendientes de ambos colectivos, don Juan Carlos evocó el «doloroso exilio» que siguió a la confrontación y a cuantos en él perdieron su vida.

Fue un acto muy emotivo por la presencia de los veteranos de la Guerra Civil residentes en la región. De los miles que había en los años cincuenta y sesenta, hoy apenas quedan unas decenas. El monarca transmitió su «más afectuoso saludo a los supervivientes del largo y doloroso exilio que siguió a nuestra contienda civil, así como a sus familiares; sin olvidar a quienes ya no pueden estar con nosotros».

Poco antes, en el ayuntamiento, el Rey agradeció la acogida que Toulouse brindó a los exiliados. Según datos del Ministerio del Interior francés, 668.000 españoles cruzaron la frontera gala en 1939, de los que unos 200.000 regresaron a España en los dos años siguientes.

Por haber amparado a miles de compatriotas -al menos 80.000 de sus habitantes, el 15%, son de origen español- don Juan Carlos definió a Toulouse como «la más española de las ciudades francesas». Su anfitrión, el alcalde Jean-Luc Moudenec, abundó en la idea y recordó ante el monarca que su ciudad fue la «capital de la República española exiliada en las horas sombrías de la dictadura franquista».

El ministro galo de Exteriores, Philippe Douste-Blazy, rememoró el sufrimiento de los exiliados en los campos de reclusión franceses: «Las durísimas condiciones de su internamiento, cuando lo que buscaban era la libertad, forman parte de nuestra memoria colectiva». Además, agradeció la ayuda de muchos de esos republicanos en la Segunda Guerra Mundial: «¿Cómo no recordar que el primer tanque francés que entró en París estaba conducido por españoles?».

A los actos asistieron también emigrantes llegados a Toulouse en los años sesenta en busca de prosperidad. El Rey les dedicó un «recuerdo lleno de cariño» por haber salido de España «en difíciles circunstancias», «dando ejemplo de integración en este país» sin perder «su pasión por España». Y transmitió también su afecto a los descendientes de esos emigrantes, llamados a participar «en los grandes proyectos culturales, educativos y científicos, que constituyen el necesario cemento de la Europa unida».

La ciudad se volcó con los Reyes. Cientos de personas se dieron cita en sus avenidas. Entre los presentes, se escucharon vivas a don Juan Carlos y doña Sofía y, también, algún que otro grito de 'España, mañana, será republicana'.

Para finalizar su viaje de tres días a Francia, los monarcas visitaron la factoría de Airbus, donde se construye el gigantesco Airbus-380, que el Rey definió como «verdadero ejemplo de la cooperación tecnológica industrial europea».



Vocento