Lo que arrancó con un choque de palmas, finalizó con algún juramento de más. El Panathinaikos, el adversario que nadie quería, se ha cruzado en el camino hacia Praga. Los millonarios del trébol verde consumaron anoche una remontada histórica. Una gesta para los anales de la Euroliga. Una ascensión que enturbió el optimismo inicial del baskonismo. Porque anoche, la marea azulgrana dirigió la mirada al parqué del Buesa Arena... Y las orejas a Zagreb y Atenas. El hundimiento final del Cibona -que fue ganando tres periodos al Efes- dejó una sensación fría al auditorio.
La de anoche resultó una jornada a tres bandas. Vitoria, Zagreb y Atenas. Las novedades en los otros pabellones corrieron como la pólvora por los anillos de Zurbano. El magistral arranque de Penn, timonel del Cibona, fue recibido con una sonrisa. El Buesa se hermanaba con la afición del Drazen Petrovic Centar.
La totalidad de los presentes soñaba con un cruce Cibona-TAU. Y los desafinados amaneceres del Efes y Panathinaikos acrecentaron un punto más esa esperanza. Ambos parecían acomplejados por la trascendencia. Agarrotados también por la intachable actitud del anfitrión croata y del Benetton.
El benigno panorama se extendió durante los dos periodos iniciales. El gigante heleno empezó a administrar pequeñas rentas. Aún timorato. La atención, sin embargo, se focalizaba en Zagreb. Allí, el Cibona -el equipo que llevaba quince años de barbecho- llevaba el mando. Con su pequeño pabellón rugiendo. Reviviendo aquel pasado glorioso; la inigualable clase del gran Drazen Petrovic, la puntería de Kutura, la contundencia de Knego...
Caída croata
Ocurrió entonces un hecho curioso. Escaparse el TAU en el luminoso y torcerse las cosas en las otras canchas fue todo uno. Al Cibona le fallaron las piernas. El Efes, con el 'bosnio' Domercant de estilete, desplegó todo su poderío. El Drazen Petrovic chasqueó la lengua. Idéntica, y desalentadora escena, en el descomunal OAKA. El Panathinaikos, que estiró su descanso lo máximo posible para conocer el resultado de Zagreb, se quitó las telarañas. Y el digno Benetton se achicó al final para desgracia de los aficionados que aún aguardaban en el Buesa. A Praga por la vía más difícil. La singladura ya tiene fechas: martes día 4 de abril en Atenas; jueves 6 en Vitoria; y vuelta a Atenas (si es preciso) el 12 ó 13.
d.gonzalez@diario-elcorreo.com