El cine ha difundido la imagen de algunos de los artistas más grandes de la historia, como Picasso, Van Gogh, Dalí o Pollock. El escritor y crítico cinematográfico Vicente Molina Foix presenta esta tarde a las 20.00 horas un ciclo que el museo Artium dedica a estas biografías filmadas. Novelista reconocido y gran amante del séptimo arte, Foix publicó su primera crítica a los 16 años y, desde entonces, ha examinado miles de largometrajes, atrapado por su relación erótica con el medio.
-¿Ha tratado bien el cine a los grandes artistas?
-Sí. Los pintores han tenido una mayor presencia, quizá porque han elegido a quienes han tenido una imagen de luchadores y rebeldes contra el sistema. El cine los ha transformado en intrépidos visionarios y un poco locos. De Van Gogh, por ejemplo, se han hecho cuatro adaptaciones cinematográficas. Es muy sintomático.
-Cuanto más locos, más atractivos para el cine...
-El cine gusta de lo fuerte, de lo violento, de lo extremado, de lo colorista... Y no hay nada más colorista que un pintor, y encima loco.
-¿Qué es un cinéfilo?
-Alguien que va al cine, que hay que gozarlo en las salas. El cinéfilo es el que ama el cine. La cinefilia es una religión laica, gente que se reúne en un templo y comulga a través de la pantalla. Considero cinéfilos a quienes me rodean en el cine, siempre que no coman demasiadas palomitas.
-Y si una película no le gusta, ¿se levanta y se va?
-Sí, pero eso es por el gran amor que le tengo al cine. Voy casi todos los días, y la película tiene que interesarme. El gran amor también pasa por sentirte indiferente cuando algo no te despierta un deseo. A mí el cine me pone cachondo, y si no siento esa excitación, me voy.
-Con lo de bajar películas de Internet no comulga, claro.
-No, estoy totalmente en contra. Primero porque el autor tiene que tener una recompensa por su trabajo, a través de la taquilla, y luego porque se desvirtúa el cine. Son productos que, en muchos casos, llegan con una calidad defectuosa. Es como ver una fotocopia de un cuadro en lugar de ver el original.
-Usted conoció a Kubrick. ¿Era tan antipático como dicen?
-Era muy exigente. Siendo una persona tímida y a veces un poco seca, no era nada antipático y, sobre todo, era alguien con una enorme voluntad de hacer las cosas bien. Kirk Douglas decía que 'hay directores que son una mierda y otros que tienen talento. Kubrick es una mierda con talento'.
La presencia de Elvis
-¿Admira secretamente a alguna estrella mala?
-Sí, hay personalidades que me atraen. Me gustaba mucho Elvis Presley. Como actor era muy limitado, pero yo sentía una gran debilidad por él. Las carencias como actor las suplía con su presencia.
-¿A John Ford le hubiera gustado rodar 'Brokeback Mountain'?
-La habría hecho mucho mejor. No es una película que me entusiasme. Tiene una segunda parte interesante, pero la primera es floja. Es posible que Ford hubiese evolucionado hasta esto. Defendió los valores más recios y machos de la cultura del western, pero en su última época hizo una película feminista como 'Siete mujeres'.
-¿Y si Santiago Segura le invita a hacer un cameo en 'Torrente 4'?
-Aceptaría encantado.
-¿Vitoria es un buen decorado?
-Tengo un buen recuerdo de la ciudad. Hay paseos arbolados en los que se puede hacer un buen travelling de acompañamiento a una escena de amor.
-Tras 'Sagitario', su primer largo, ¿le han quedado ganas de dirigir?
-Muchas. Si todo va bien, en agosto comenzaré el rodaje de mi segunda película.
-¿Qué título le pondría a una película sobre la tregua de ETA?
-Como homenaje a Eloy de la Iglesia, que acaba de morir, recuperaría uno de sus proyectos más bestias. Era una atrevida historia de entendimiento entre enemigos, una historia de amor entre un etarra y un guardia civil. Se iba a titular 'Galopa y corta el viento'.