El derbi de mañana (22.00 horas, ETB-1) llega en el mejor momento de la temporada para el Barcelona. Los catalanes están a un paso de dar justo el carpetazo definitivo al campeonato, algo que conseguirán si sacan adelante el encuentro ante el Real Madrid en el Camp Nou.
Con once puntos de ventaja sobre su eterno rival y con sólo ocho jornadas para echar el cierre a la Liga, los azulgranas, que ya ganaron el Bernabéu por un doloroso cero a tres, tienen todo en su mano para sentenciar la campaña. Deberían perder la mitad de los partidos. Y aún así, los blancos tendrían que ganar todo, algo que se presume muy complicado ahora mismo.
En medio de la eliminatoria ante el Benfica, el único lunar catalán es la falta de puntería. Por primera vez en dos años, el conjunto de Rijkaard ha encadenado dos encuentros sin marcar ningún gol, pero su fútbol invita al optimismo. Con un equipo con muchos reservas, se quedó sin anotar en Málaga y también en Lisboa, donde desperdició hasta nueve ocasiones claras.
Ante el Madrid, volverá Puyol, ausente en los dos últimos partidos, pero Rijkaard aún no podrá contar ni con Márquez ni con Edmilson, ni Messi.
Respeto de Helguera
En el Madrid, por su parte, que cuenta con la duda de Guti, la atención se centra en el cruce de declaraciones entre López Caro y el denostado Helguera, que se quejó de su ostracismo. Ayer, el técnico quiso huir, pero no pudo de esta polémica. El entrenador blanco no le ha convocado en los últimos cinco partidos. Una situación incómoda que el entrenador lebrijano intentó evitar. «Son criterios profesionales», adujo para explicar la ausencia del santanderino.
El calvario de Helguera comenzó en el partido de vuelta contra el Arsenal cuando pagó los platos rotos de la velocidad de Henry y no jugó en Highbury. «Hay demasiada competitividad en la plantilla en ese puesto». El andaluz ha preferido a Pavón o Mejía y reconvertir a un lateral como Raúl Bravo antes que apostar por el cántabro. «Tengo derecho a buscar los 18 jugadores que creo que son los mejores», insistió el técnico. Además, López Caro señaló que la comunicación entre ambos es prácticamente nula.