Los dos últimos ganadores vascos de la Euskal Herriko Itzulia, el guipuzcoano Aitor Osa (2002) y el vizcaíno Iban Mayo (2003) llegan a la presente edición de la prueba en condiciones de estar con el amplio grupo de favoritos que se va a jugar la victoria final a lo largo de seis días por las carreteras de Euskadi. Esta temporada, ambos llegan en un estado físico que al menos les va a permitir ser competitivos. La Vuelta al País Vasco marcó un punto importante en su carrera profesional y desde que la ganaron, los dos se han hecho un hueco dentro del complicado mundo profesional.
Aitor Osa sigue fiel a sus costumbres: se entrena muy pronto, a las 8.30 de la mañana. Continúa sin perder ningún día la siesta y a las tres de la tarde se pone de nuevo en marcha. Él y su hermano Unai se han acoplado perfectamente a su nuevo equipo, Liberty-Würth: «Por ahora estamos muy contentos. Cuando llegue octubre igual la situación ha cambiado, pero no tenemos ninguna queja. La relación con los compañeros es muy buena. He compartido habitación en la París-Niza con el kazajo Andrei Kashechkin y me he llevado fenomenal con él».
Sabe que su estado de forma es bueno, cerca del ideal, para afrontar una carrera con la dureza de la Vuelta al País Vasco. «Creo que estoy bastante bien de forma, pero eso es una cosa y otra que pueda atacar al grupo de los favoritos. Es algo que no sabré hasta que esté en la carretera».
No se atreve a comparar su momento actual con el que tuvo cuando ganó la carrera, en 2002: «Tendría que contar con una referencia que permitiese medir el nivel de entonces y ahora, pero no la tengo, por lo que no puedo saberlo. Sólo he corrido la París-Niza. El sábado por la tarde, después de correr en Estella sabré cómo me encuentro. He podido entrenar en condiciones, con buen tiempo. No tengo ninguna excusa para no andar. Si hay quince corredores que van a estar delante, ahí tengo que estar yo».
Poco dado a recrearse en sus posibilidades, enormemente realista, muy claro a la hora de decir las cosas, el rubio de Itziar, que será padre en el mes de septiembre, se muestra encantado con el recorrido: «Es un trazado que me gusta. Si lo hubiera tenido que diseñar yo habría cambiado dos cosas. Hubiera metido Erlaitz después de subir Jaizkibel y hubiera acortado la contrarreloj final. No hay que poner ninguna excusa. Las etapas duras me gustan».
Su lista de posibles aspirantes al triunfo final tiene un nombre que no citan muchos de sus compañeros de fatigas, el luxemburgués Frank Schleck: «Es un corredor muy bueno y será muy peligroso. Además va a llegar en un buen momento de forma. Otro corredor que puede contar, dependiendo de cómo esté es Bobby Julich. A Stefano Garzelli le vi muy fuerte en la Milán-San Remo. Con Samuel Sánchez coincidí en la París-Niza y también estará delante. Hay mucha gente que va a contar. Tampoco hay que olvidarse de Alberto Contador».
El retorno de Mayo
A Iban Mayo, la Vuelta al País Vasco 2003 terminó por cambiarle la vida. Ahora, a los 28 años, trata de recuperar el nivel que le llevó a tocar con los dedos la gloria del ciclismo mundial. El mejor ciclista que ha dado Euskadi en los últimos años no aparece en muchos pronósticos, pero una ley no escrita del ciclismo dice que puede estar delante en esta carrera.
«Poco a poco voy mejor. Me está costando mucho recuperar el nivel que tuve, pero sigo mejorando. Si no tengo problemas de lesiones volveré a estar un nivel alto. ¿Cuándo? Eso no lo sé, pero lo conseguiré. Después de la temporada que hice el año pasado, ya me dirás. Mal no voy, desde luego», comenta.
Mayo sabe que desde 2003, cuando ganó esta carrera, las cosas han cambiado mucho. «Ha ido todo muy rápido. Aquel fue mi mejor año como profesional. Luego hice un buen 2004, aunque el abandono en el Tour lo acabó por tapar todo. Tenía un estatus, el listón estaba muy alto y ha sido como volver a empezar otra vez».
Esta temporada, las cosas van mejor. «Estoy tranquilo. No tengo ya ningún problema de espalda y sé que volveré a ser competitivo. En mayo, en junio, en julio. Llegará un momento en el que volveré a estar arriba. Si no tengo problemas mi nivel volverá. Antes o después, pero volverá». Lo dice con firmeza, la de quien vuelve a sentirse fuerte pero no quiere cargarse, de momento, con ninguna responsabilidad.
Dice no sentir la presión de correr en casa: «La presión creo que la tendré más adelante. No estoy para disputar con los mejores, no al menos ahora, pero eso no quiere decir que el equipo no vaya a hacer una gran Vuelta al País Vasco. Yo desde luego no me veo. Es verdad que estoy entrenando a gusto, pero no me veo delante por ahora».