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Viernes, 31 de marzo de 2006
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POLÍTICA
MARTÍN ARANBURU, PORTAVOZ DE LA MESA PARA EL ACUERDO
«El alto el fuego permanente de ETA nos ha dado la razón»
Asegura que desde el Aberri Eguna de 2004 «estaba clara la voluntad de la banda de abandonar la violencia»
«El alto el fuego permanente de ETA nos ha dado la razón»
Martín Aranburu, en un momento de la entrevista. / IGNACIO PÉREZ
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LOS DATOS
Nombre: Martín Aranburu.

Fecha y lugar de nacimiento: 9 de abril de 1974, en Urretxu.

Formación: Licenciado en Ciencias Políticas.

Curriculum: líder de Gazte Abertzaleak, secretario de Educación de EA y parlamentario vasco de 2001 a 2005. Dejará la política y se irá a vivir a Barcelona cuando se disuelva la Mesa para el Acuerdo.

Mesa para el Acuerdo: instrumento para la resolución del conflicto respaldado por 55 agentes políticos, sindicales y sociales nacionalistas y promovido por el Foro de Debate Nacional, surgido en julio de 2003 como iniciativa de particulares fomentada por Udalbiltza.

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La Mesa para el Acuerdo ha trabajado durante los tres últimos años desde la discreción por la constitución de una mesa de partidos, momento que sitúa «en torno al verano» y en el que se disolverá. En este tiempo ha «tendido puentes para tejer confianzas» entre las distintas fuerzas del País Vasco, sirviéndose del intercambio de información. Martín Aranburu, su portavoz, defiende la «importancia de implicar a la sociedad en el proceso de paz para garantizar su blindaje».

-La Mesa para el Acuerdo ha contado con el escepticismo, aunque también con el respeto del PNV y del PSE.

-Al principio hubo más respeto por parte del PSE, con un nivel de interlocución de primera línea, mientras que el PNV empezó con una persona y luego cambió, cuando empezó a concedernos más importancia. Creemos que se nos ha escuchado porque les interesaba la información que les trasladábamos.

-¿Por qué creen que no han participado ni uno ni otro?

-En cierto modo era normal. Pensar que el PSE se iba a sentar entonces con Batasuna era política ficción. Nosotros, como EA, pensábamos que si el esfuerzo de Batasuna era cierto había que echarle una mano en el camino, porque sola iba a ser más complicado. Entonces, quizás era una apuesta un poco arriesgada.

-La ausencia del PNV parece más llamativa.

-Bueno, pero también tiene su parte positiva, y lo importante es que esté en la mesa de partidos. Si hubiese estado en nuestro foro se nos habría acusado de ser un frente nacionalista, y nuestro objetivo no es unir a las fuerzas abertzales.

-Curiosamente, el mayor respaldo público a la Mesa para el Acuerdo ha procedido de Batasuna y de ETA. ¿Les ha ayudado o les ha creado problemas?

-En cierta medida nos ha podido lastrar, porque ha permitido la crítica fácil, pensar que éramos un instrumento más de la izquierda abertzale y no valorar suficientemente que había gente que no era de ese mundo. Pero en el fondo ha ayudado que un agente importante como ETA pudiera dar por bueno ese esfuerzo, así como lo que se ha dicho y suscrito en la Mesa, lo que daba a entender que ellos tenían una voluntad sincera. Éso ha permitido que el PNV o el PSE se hayan podido ir convenciendo de que lo que decía realmente el mundo de ETA era cierto. Comprobar que los textos firmados por la Mesa tuvieran la aprobación de ETA hace años era impensable.

-Llevan tres años de trabajo y su tarea apenas ha trascendido.

-Porque no hemos querido. Nos hemos tenido que morder la lengua en más de una ocasión. No hemos adoptado posturas públicas sobre muchas cuestiones porque el trabajo de 'cocina' tiene que ser reservado e intentar ganar confianza.

-El alto el fuego, sin embargo, les ha cogido en la recta final de la campaña de divulgación de su labor. ¿Disponían de información privilegiada?

-Desde el primer texto que acordamos en el Foro de Debate Nacional, en el Aberri Eguna de 2004, estaba clara la voluntad de ETA de dejarlo. Entonces, se separaba ya entre conflicto armado y político, reconociendo que el segundo se llevaba a cabo sólo entre agentes políticos y que la solución pasaba por un acuerdo entre diferentes y una mesa política. Desde entonces ya se veía clara una predisposición y un cambio de postura.

-Se les ha acusado reiteradamente de reunir sólo a nacionalistas.

-No es malo que la Mesa esté integrada por nacionalistas, lo que sería malo es que dijéramos lo mismo que en 1998. Es buenísimo que estemos tantos nacionalistas hablando de diálogo entre diferentes, que sólos no podemos avanzar... Son conceptos muy positivos que antes no se decían desde la totalidad del mundo abertzale.

-También se les ha considerado una copia de Lizarra.

-Hay una diferencia básica: desde el principio de este proceso la construcción nacional es algo separado de la pacificación y no se puede mezclar. La otra son las ideas que está manejando el mundo abertzale, que se plasman en los textos de los tres últimos años sobre diálogo entre diferentes, necesidad de pactar condiciones entre todos... En 1998 no se decían estas cosas.

-¿Cómo se llega a esta evolución en algunos sectores nacionalistas?

-Constatando lo que es el país, con una gran pluralidad.

-¿Qué diferencia hay entre el proceso actual y anteriores intentos como Argel o Lizarra?

-Fueron intentos de pacificación parciales. Esta vez la idea es que sea un proceso más participativo. Las conversaciones de Argel dejaron claro que entre el PSOE y ETA no se podía arreglar ésto; Lizarra enseñó que entre ETA y nacionalistas tampoco. Así que sólo quedaba intentarlo entre diferentes.

-¿La implicación de EA en la Mesa para el Acuerdo le puede a pasar factura?

-Ya ha tenido un coste interno. El alto el fuego nos da la razón de que fue una apuesta que merecía la pena hacer. Hoy en día la mayoría de la afiliación de EA aprueba lo que se ha estado haciendo porque ha visto que los resultados están saliendo.

-¿Cómo se blinda el proceso?

-Será irreversible cuando los ciudadanos sepamos que está encaminado, porque eso crea tal tranquilidad e ilusión que, por no traicionar esa esperanza, nadie sería capaz de volver atrás.

-Hay una mezcla en la sociedad de euforia, escepticismo, ilusión...

-La gente está cansada de que no se pongan de acuerdo entre los partidos. Hace nueve años pasó algo parecido y se fue todo al garete en 14 meses.

-¿Qué va a pasar con la Mesa para el Acuerdo cuando se encarrile la mesa de partidos?

-Seguramente cerraremos la persiana hacia el verano.

-¿Qué importancia conceden a la 'manifestación por la solución' de mañana en Bilbao?

-Mucha. Queremos transmitir al mundo no nacionalista que desde el abertzale se sigue creyendo en el diálogo y en el acuerdo entre diferentes, y mañana lo vamos a repetir.

-El PNV considera que la marcha va en contra de sus siglas.

-Al PNV se le informó mucho antes de convocarse. Si eso fuera cierto, no se le habría dicho nada. Es un argumento absurdo, no va en contra de nadie. En este país sería ridículo, si se quiere que algo sea importante, apartar al PNV. Ojalá estuvieran ellos y los socialistas.

-¿Pueden los convocantes convertirse en una fuerza política de futuro?

-Yo creo que el mapa político de este país va a cambiar cuando se normalice: izquierda con izquierda, centro con centro y derecha con derecha.



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