Los derrapes, los acelerones y las pruebas ilegales de velocidad regresaron la noche del viernes al polígono industrial de Júndiz, donde más de medio millar de personas volvieron a intentar emular a los ases del volante. A pesar de que la Guardia Urbana anunció que reforzaría la vigilancia en el recinto para evitar «por todos los medios» las carreras clandestinas, la advertencia no tuvo un efecto disuasorio y el 'Jarama' volvió a Vitoria. Pero las exhibiciones duraron poco, ya que enseguida irrumpieron los agentes en el recinto e identificaron a treinta de los conductores.
Minutos antes de las diez de la noche los primeros coches comenzaban a tomar posiciones a lo largo de la calle Júndiz. Un cuarto de hora más tarde, cientos de jóvenes se agolpaban alrededor de la rotonda situada en la confluencia de esta arteria con Zurrupitieta, el punto más caliente del circuito. Derrapes imposibles, acelerones y frenazos hacían chirriar los neumáticos. Pero esta vez, el espectáculo iba a durar menos de lo previsto.
A las once menos veinte, una patrulla de la Policía Municipal hizo acto de presencia. La desbandada fue general, pero se hizo a destiempo. Y es que, con lo que no contaban el viernes los amantes de la velocidad al límite era con que los agentes fueran a bloquear todas las salidas del polígono, que terminó por convertirse en una ratonera.
Controles policiales
En la calle Arangutxi, a la altura de URSSA, un control policial provocó la retención de decenas de vehículos que no habían conseguido escapar. La estampa se repetía en todos los accesos del recinto fabril. Fueron inspecciones rutinarias que se saldaron con 31 pruebas de alcoholemia -todas negativas- y con cinco denuncias a otros tantos vehículos por incumplir las normas de tráfico.
«Estos controles forman parte del dispositivo especial que la Policía Local puso en marcha el viernes. Vamos a seguir estando allí y vamos a ser estrictos, porque no podemos permitir este tipo de actos que pueden terminar en tragedia», advirtió el teniente de alcalde y concejal de Protección Ciudadana, Miguel Ángel Echevarría. En este sentido, Echevarría hizo un llamamiento a la «responsabilidad» de todos para «no amparar actos prohibidos».
Una vez más su llamamiento no obtuvo respuesta. Como era de esperar, los conductores volvieron a reunirse en el polígono de Los Llanos, en Nanclares. No les salió bien la jugada. Allí les esperaban varias patrullas de la Ertzaintza que abortaron sus pretensiones. La noche de velocidad tocaba a su fin. ¿Hasta la semana que viene?