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Domingo, 2 de abril de 2006
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ÁLAVA
Siempre con ruedas
Benito Durán, cuatro veces campeón de España de ciclocross, maneja un taxi desde hace nueve años y vela por la carrera deportiva de su hijo Arkaitz
Siempre con ruedas
DURÁN, sobre el capó de su taxi. / EDUARDO ARGOTE
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EL PERSONAJE

EL PERSONAJE
Lugar de nacimiento: Júzcar (Málaga).

Residencia: En Vitoria desde que tenía dos años

Edad: 49 años.

Profesión: Taxista.

Peculiaridad: Cuatro veces campeón de España de ciclocross en aficionados, su hijo Arkaitz es ciclista profesional en el equipo Saunier Duval.

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Benito Durán se ganó una merecida fama a base de sufrimiento y rebozado de barro. Practicó el ciclocross durante diecisiete temporadas y logró cuatro campeonatos de España de aficionados, además de intervenir en once mundiales con un duodécimo puesto como mayor reconocimiento internacional. Es bajo, anda fuerte y le sobra chispa al hablar por todos lados. Pertenece a ese género de personas listas y vivas, independientemente de haberse bajado de los estudios en cuanto terminó los primarios.

Mientras recorría circuitos llenos de lodo sobre el sillín o con la bici al hombro, Benito necesitaba alternar el deporte con el pulido profesional de suelos. Y recuerda aquellos tiempos en los que era una figura del campo a través. «Entonces había un nivel bueno, estábamos doce corredores muy parecidos que podíamos ganar en cualquier prueba. Había partidarios, como ocurre en la pelota, y eso creaba afición».

Pero todo evoluciona hacia la comodidad y los jóvenes de hoy prefieren la carretera, por exigente que sea. «El dinero está ahí. Sólo en Bélgica, que es la cuna del ciclocross, Holanda, Suiza o Italia hay especialistas que ganan más que los de la carretera». Y su hijo Arkaitz se decantó por los puertos, las rayas continuas y las cunetas.

Ahora Benito vuelve a vivir el ciclismo por la genética que ha imbuido en Arkaitz. El chico corre como profesional con diecinueve añitos en el Saunier Duval y Benito se cobra las facturas que, a su juicio, ha debido pagar el chaval por tener talento. «Mi hijo ha llegado donde está por su trabajo, su preparador y su padre. Y gracias a Paco Fernández de Alaiza aquí y a la confianza de su actual director, Josean Fernández Matxin. Al ciclismo alavés no le debe nada. La federación hasta le denegó la licencia».

Hablar clarito

Durán no debe conocer la expresión que cubre de pelos la lengua. Habla clarito, rápido y con un discurso bien elaborado. Lo mismo para reivindicar su sitio de nacimiento que para defender a su actual gremio, el del taxi, golpeado por opiniones desde distintos ángulos ante el silencio corporativo. En el argot periodístico, es un tipo que da titulares. «Nací en Júzcar y me considero malagueño, aunque llegué a Vitoria cuando tenía dos años. Aquí, si no tienes apellido vasco no eres nada o no te tienen en cuenta».

Si se le toca el tema del taxi tira de calculadora mental con una rapidez endiablada y liga argumentos que abruman. No le va el fogueo, dispara con munición. «Para sacar un buen sueldo hay que trabajar doce horas diarias. La gente piensa que esto es el chocolate del loro, pero lo cierto es que el taxista tiene poca calidad de vida. Yo voy a cumplir los cincuenta y quiero vivir mejor».

A su juicio -no el de un gremio que ha elegido el silencio ante los ataques- el Ayuntamiento ha encontrado en los taxistas una forma de recaudar dinero y ocultar sus propios defectos de gestión. «El gasto fijo de un taxista es de 50 ó 60 euros al día entre los seguros, el IVA, el IRPF y el mantenimiento. Nosotros estamos pagando las culpas de un nefasto servicio de urbanos. Calcula, veinte licencias ahora a 150.000 euros, tres millones de euros para el Ayuntamiento».

Y sigue. «¿Sabes cuántas carreras hacía yo cuando entré, hace nueve años? Tres y media a la hora. Hoy, dos y media. Había 30.000 coches menos, menos zonas peatonales, los semáforos ahora son más y están peor sincronizados, se alquilan bicis gratuitamente y luego llegará el tranvía. Resultado, mi poder adquisitivo ha bajado porque no hay fluidez en el tráfico y eso repercute en el servicio».

Benito piensa que si la Corporación municipal termina por otorgar 56 licencias nuevas a partir de las actuales, «el sector se va a hundir totalmente». Él ha calculado que sólo con los veinte permisos ya autorizados perderá «cinco euros al día». Lo dice un banco de datos.



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