No hay consenso sobre las bondades de la peatonalización de la calle Fueros, cuyas obras comienzan mañana. Pero un rápido sondeo -sin rigor científico- entre vecinos y comerciantes a pie de portal y de mostrador detecta recelo, incertidumbre y algunas críticas a la falta de información y especialmente al «drama de la falta de aparcamiento», el aspecto más polémico.
También hay quien aplaude la medida sin reparos y la ve «como una oportunidad para una calle muy bonita», en palabras de Javier Sanz, del bar Salburua. «Será positivo para la hostelería, como ocurre con todos los centros de las ciudades. Sólo necesita un buen transporte público», agrega. Otros comerciantes, que piden el anonimato, ven más ventajas que inconvenientes por la contaminación que produce el coche y porque, finalmente, las aceras se ampliarán. Hoy todavía hay que pararse al cruzarse tres personas.
Pero hay tiendas que exponen razones claras para frenar la peatonalización. Garbiñe Azcoaga, de la tienda de regalos del mismo nombre, cree que las calles sin tráfico «se quedan muertas. El tránsito de vehículos es vida para el comercio». Y lo dice una mujer que tiene un negocio con una puerta que da a la calle General Álava. «Vamos a perder mucho», advierte.
Pedro Aniel, propietario de una óptica, defiende lo mismo que su colega y apunta «el gran error de este Ayuntamiento. Ha empezado la casa por el tejado. Primero tenía que dar una alternativa a la falta de aparcamientos y luego cerrar calles a los vehículos. La gente nos comenta que no viene ya al centro porque no tiene donde dejar el coche».
42 aparcamientos
Y es que los 42 aparcamientos que desaparecen de un plumazo en el sector de la calle Fueros entre Independencia y Ortiz de Zárate no pasan desapercibidos. A Begoña Lozano, de la tienda Punto Roma, es el problema que le preocupa. Mucho más que el cierre de la calle. «Pero sin párking, prefiero las cosas como están». También Idoia Suárez, de Acesol, cree que además de la suciedad de la calle, no poder aparcar es un inconveniente. «Nosotros estamos empezando con un producto que necesita transporte», señala.
Aunque hay vecinos de acuerdo con la peatonalización, también los hay sumidos en una gran incertidumbre. «¿Qué voy a hacer cuando venga de viaje con las maletas o con las bolsas del 'súper' y con los niños», se preguntan Manu González y Lucía Molinero en ambos extremos de la calle. La respuesta, a partir de mañana.