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Domingo, 2 de abril de 2006
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ÁLAVA
Vecinos de Llodio censuran el mal estado del ascensor de Larraño
Los residentes denuncian «continuas averías» en el elevador Los cristales están rotos y las paredes ya presentan pintadas
Vecinos de Llodio censuran el mal estado del ascensor de Larraño
LARRAÑO. Varios vecinos utilizan el polémico ascensor. / JOSÉ MONTES
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El ascensor de Larraño apenas ha cumplido su primer año de funcionamiento y ya cosecha críticas de los usuarios por su mal estado. Los destrozos provocados por los vándalos en diversos ataques sufridos, las pintadas que llenan ya las escaleras que rodean el elevador y los cristales dañados son los signos del deterioro de la máquina que iba a mejorar su calidad de vida. Ahora lo ven más como un foco de suciedad que como una ayuda a su movilidad.

Uno de los vecinos del barrio, que usa a diario el ascensor lamentó a EL CORREO que «los chavales suelen estar los fines de semana en la terraza y en las escaleras y en ocasiones está hecho una porquería». En ese instante, otra vecina que bajaba del elevador se quejaba porque «se estropea muy a menudo, aunque lo arreglan enseguida», puntualizó. Uno de sus vecinos ratificaba su opinión en el sentido de que «hay muchos días que no funciona y no sabemos por qué. Creo que en alguna ocasión ha fallado la corriente eléctrica».

Respecto al estado de la escalera, los residentes consideran que se trata de un acceso más cómodo que el anterior y que cuenta con «una buena iluminación, pero está muy mal porque no se cuida».

Llamamiento

El propio portavoz municipal, Hernando Lacalle ha realizado un llamamiento a la responsabilidad para que la instalación se mantenga en condiciones adecuadas de uso, dado que se han detectado malas prácticas que han provocado suciedad y roturas. «Sobre todo, durante los fines de semana», admite.

La construcción del ascensor ha sido una de las peticiones más insistentes de los residentes en Larraño, que llevaban años reclamando un acceso mecánico al barrio para salvar el enorme desnivel que hay desde la Avenida de Zumalakarregi. Tras barajar varias alternativas -entre ellas, unas escaleras mecánicas-, se optó por construir un ascensor que sustituyera a la antigua escalera. Tras dos años de obras en los que hubo que rescindir el contrato a la empresa adjudicataria para poder terminar los trabajos, se inauguró en febrero de 2005.

El ascensor de Larraño fue una de las obras galardonadas el año pasado por el Colegio Vasco Navarro de Arquitectos, que premió el trabajo del arquitecto llodiano Luis Mari Uriarte.



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