El Correo Digital
Domingo, 2 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

Suscríbete al diario en papel
Disfruta de sus ventajas

Promociones
Las mejores ofertas en kiosko y tienda

Puntos de venta
Vayas donde vayas, estamos

Taller de prensa para centros escolares

Tarifas publicidad
Cómo anunciarse
PORTADA
POLÍTICA
Una multitud reclama «amnistía» y «soluciones» en las calles de Bilbao
La manifestación 'por la solución' demanda la implicación ciudadana para garantizar la irreversibilidad del proceso
Una multitud reclama «amnistía» y «soluciones» en las calles de Bilbao
MULTITUDINARIA. La marcha, a su llegada al Ayuntamiento. / FOTOS: IGNACIO PÉREZ Y FERNANDO GÓMEZ
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

En la primera movilización popular de trascendencia tras el alto el fuego de ETA, decenas de miles de personas secundaron ayer la manifestación convocada en Bilbao por varios partidos y sindicatos nacionalistas, entre los que se incluían Batasuna, EA, Aralar, ELA y LAB, y que contó con el rechazo expreso del PNV, así como del PP, PSE y EB. La multitudinaria marcha, que también obtuvo el respaldo de 44 agentes sociales en favor de un proceso de resolución, se convirtió en un grito de demanda de amnistía para los presos de ETA.

La movilización, que arrancó poco después de las cinco y media de la tarde, reunió a un nutrido elenco de políticos, entre los que se encontraban el secretario general de ERC, Joan Puigcercós; la mesa nacional de Batasuna casi al completo encabezada por Pernando Barrena; la presidenta de EA, Begoña Errazti, acompañada de los tres consejeros de su partido en el Gobierno vasco; la portavoz de EHAK, Nekane Erauskin; el coordinador general de Aralar, Patxi Zabaleta, los secretarios generales de ELA y LAB, José Elorrieta y Rafa Díez Usabiaga; y varios integrantes del Foro de Debate Nacional, así como fedatarios internacionales de esta plataforma -con el sacerdote irlandés Alec Reid como figura relevante- y el portavoz de Etxerat, Estanis Etxaburu. Por la mañana, en declaraciones a Radio Euskadi, el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, reiteró el llamamiento a sus militantes para que no acudieran al acto; no hubo rostros conocidos del partido y los jóvenes de EGI, que sí lo apoyaron, no se dejaron ver con inconografía propia.

Los asistentes, en previsión de la masiva respuesta popular, se fueron colocando en las aceras de la calle Autonomía para engrosar la manifestación. Los primeros pasos se dieron en silencio y fueron acompasados únicamente por aplausos. Una pancarta con el lema de la marcha, 'Konponbide garaia da. Euskal Herria. Erabakia. Adostasuna' (Es tiempo de soluciones. Euskal Herria. Decisión. Acuerdo), avanzaba a duras penas abriéndose camino entre la muchedumbre que ocupaba la vía.

A la altura de La Casilla se escucharon las primeras proclamas que, posteriormente, se repitieron con insistencia. La mayoría estaban relacionadas con la exigencia de libertad para los presos de ETA: la marea humana coreó 'Euskal presoak etxera' (Los presos vascos a casa), 'Presoak kalera, amnistía osoa' (Los presos a la calle, amnistía general) y 'Amnistiarik gabe bakerik ez' (Sin amnistía no hay paz). Junto a ellos se escucharon voces más esporádicas de 'Independentzia' y la habitual consigna de la izquierda abertzale 'Jo ta ke irabazi arte' (Dale hasta ganar).

Mediada la calle Autonomía, se veía tanta gente por detrás de la cabeza de la manifestación como por delante, a la espera de sumarse a la movilización. El giro obligado por las obras abiertas en Bilbao hacia General Concha supuso un pequeño colapso debido a su estrechez, que se recuperó en Alameda Urquijo. La masiva participación ralentizó la marcha, aunque ésta apenas se detuvo en un par de ocasiones para facilitar la labor a la prensa gráfica.

Momento «crucial»

La multitud llenó poco después la Gran Vía. Los promotores colocaron altavoces desde la plaza Circular y por todo Buenos Aires, hasta el Ayuntamiento, donde concluía la manifestación. Allí se leyó el comunicado final. Los organizadores avisaron de que mientras la cabeza había alcanzado el final, había manifestantes que aún estaban abandonando Autonomía. Algunos de ellos cifraron la participación en torno a 60.000 personas.

El mensaje final fue leído en la balconada del Consistorio bilbaíno por el bertsolari Andoni Egaña, la integrante del Foro de Debate Itziar Fernández y el profesor de la Universidad de París Didier Rouget en euskera, castellano y francés respectivamente. El texto subrayaba que la situación actual es «crucial» porque, a juicio de los impulsores, se dan las «condiciones para situarnos en el camino de la resolución del conflicto» sufrido «durante tantos años».

Durante la lectura de los textos, arreciaron los gritos en defensa de los presos con toda la explanada del Ayuntamiento repleta de manifestantes, que se perdían de vista por la calle Buenos Aires. «Nuestra prioridad es sumar esfuerzos en favor de una solución democrática», resumieron los encargados de leer el texto.

El proceso de resolución, añadieron, debe contar con la ayuda de los ciudadanos para avanzar «firmemente», por encima de todas las «agresiones sufridas» y de todos «los obstáculos», y tiene que alcanzarse a través de un «diálogo entre todos los agentes». Los convocantes, que manejaron los principios acordados por la Mesa para el Acuerdo del Foro de Debate Nacional, que aglutina a 55 colectivos nacionalistas, recordaron que el proceso debe ser «abierto y sin exclusiones», «englobar a todos los territorios» y «reconocer y garantizar todos los derechos de los ciudadanos».

Unas bases que, a su entender, deben dejar la última palabra en manos de «todos los vascos», lo que obligará, «basándose en la historia y pluralidad de Euskal Herria», a consensuar las fórmulas para que esos ciudadanos «puedan manifestar su opinión»; es decir, la reivindicación implícita del derecho a decidir y la territorialidad. Los firmantes destacaron que el fin último del proceso es lograr «un acuerdo amplio», que reúna los «diferentes puntos de vista y sensibilidades». Y advirtieron de que el proceso debe mantenerse «protegido» de la «rivalidad política».



Vocento