El aventurero alavés Álvaro Ron y el fotógrafo David Quintas van a realizar del 8 a 18 de abril un viaje en globo por el desierto del Sáhara. Volarán por el sur de Marruecos desde las dunas de Merzouga al palmeral de Zagora, M'Hamid, Erg Chegaga y Erg Lihoudi. Harán un vivac en el Oasis Sagrado y se acercarán a Meknes y Voloubilis.
Además de la aventura que supone navegar en un dirigible en un medio tan hostil como el desierto, los vitorianos entregarán ayuda humanitaria a las zonas visitadas, especialmente material escolar.
Los alaveses se han integrado dentro del Baló Club Mediterrani, la asociación de globos más antigua de España y una de las más veteranas de Europa ya que se fundó hace 27 años. Formarán una caravana con más de 100 personas y de 20 a 24 dirigibles.
Álvaro Ron, de 39 años, tiene desde hace cinco una empresa de globos y la aventura sahariana es uno de los retos más importantes de su trayectoria. «No es normal llevar equipos tan pesados en lugares por donde es difícil encontrar una carretera. Además hay que ir en caravana. Para mí es como hacer la París-Dakar, pero en un aerostato», asegura.
Volar en globo es una experiencia especial, afirma Ron. «Sólo podemos navegar a primera hora de la mañana o al atardecer. Evitamos las corrientes térmicas que se producen cuando el sol calienta la atmósfera. Además no podemos volar con niebla y siempre hay que ver el suelo. Como no tienen ningún tipo de propulsor, los aerostatos se dejan llevar por las corrientes de aire, aunque sí se puede controlar su elevación. Se sabe de dónde sales pero no dónde aterrizas. Cada vuelo es diferente», explica con pasión.
Para navegar por el desierto, Álvaro Ron tendrá que utilizar tecnología GPS (localizador por satélite). «Las dunas no te dejan ver las posibles rutas y son zonas con cartografías que no valen de un año para otro. Nunca sabes lo que te puedes encontrar», subraya.
Seguimiento televisivo
El Baló Club Mediterrani efectúa viajes de este tipo por todo el mundo y especialmente por África. Dos televisiones, la española y la catalana, harán un seguimiento de la expedición a través de unidades móviles que se integrarán en la aventura. La parte artística del periplo quedará reflejada en el trabajo de David Quintas, que efectuará un reportaje fotográfico del viaje.