El presidente del comité de empresa de Babcock, Alfredo Loureiro, formalizó ayer su renuncia al cargo como consecuencia de la tensión que se vive en el seno de la plantilla de la compañía y, en particular, tras las discrepancias internas surgidas entre los afiliados a UGT, el sindicato al que pertenece. La decisión ya había sido anticipada la pasada semana por el propio interesado en el transcurso de una asamblea de afiliados de esta central, después de ver cómo sus tesis salían claramente derrotadas.
En una carta remitida ayer al secretario general del comité, Loureiro argumenta «razones personales» para presentar una dimisión que calificaba en la mismo escrito como «irrevocable». Su renuncia se refiere tan sólo al cargo de presidente, ya que continuará en el comité con un miembro más, en representación de UGT.
Disensiones
Loureiro ya había anticipado su discrepancia con las decisiones adoptadas en los últimos días en varias asambleas, en las que los trabajadores han respaldado de forma mayoritaria los planteamientos impulsados desde los sindicatos ELA, ESK, LAB y también un sector de afiliados a la UGT. Estas decisiones han trazado una estrategia en la que se combina la presentación de recursos judiciales para pedir la vuelta de la plantilla a una sociedad dependiente del grupo público Sepi, las movilizaciones y los contactos institucionales.
El presidente del comité vió la pasada semana cómo las tesis que él defendía, y que en síntesis respondían a las recomendaciones realizadas desde la ejecutiva del PSE-EE, eran incluso rechazadas por un amplio sector de los afiliados a al UGT. Los socialistas habían recomendado a los trabajadores un periodo de varios meses de «tranquilidad» para intentar negociar con la Sepi la ampliación de garantías sobre la plantilla de la empresa y también el control sobre el patrimonio inmobiliario de la compañía.