Colectivos del Casco Viejo unidos en la plataforma Azao -las asociaciones de vecinos Gasteiz Txiki, Barrenkale y Ladera Oeste y otras como la comisión anti-sida, la Gazte Asanblada, Ateneo o Gaia- reivindican que «la mitad de las inversiones en el barrio sean sociales». La agrupación pretende que el Ayuntamiento de Vitoria gaste el mismo dinero en mejorar las condiciones de vida de los residentes en la almendra medieval que en las rehabilitaciones urbanísticas previstas en la zona.
Azao se opone a que el casco histórico se convierta «en un foco de atracción turística con desplazamiento de la población para traer gente de rentas más altas», subrayó ayer uno de sus portavoces, Antonio Escalante.
Los colectivos integrados en el grupo criticaron «el oscurantismo en asuntos que afectan el futuro del barrio» -en alusión al plan municipal de rehabilitación-, «la falta de participación vecinal» y la «ausencia de medidas sociales en una zona con carencias severas».
Azao defiende «una propuesta vecinal de rehabilitación social» que ha expuesto en un documento de veintidós páginas y 150 medidas. Su intención es presentarlo a las asociaciones y a todos los partidos «más alguno que, por circunstancias, no está representado».
Sus componentes respaldan un PERI alternativo «al de los despachos municipales», basado en la participación de los residentes del Casco Viejo. Por ello repartieron folletos informativos por los buzones y convocaron el pasado 11 de noviembre una asamblea en el palacio de Villasuso.
Entre las medidas concretas que piden están «la ampliación del centro de salud y del personal», liberar «un espacio para zonas verdes en el Campillo Sur», una escuela «euskaldun, laica, pública y gratuita», el acceso «de los inmigrantes» a los recursos sociales y la dignificación de las viviendas, «muchas de ellas sin rehabilitar». En este sentido, Azao propone la instalación de placas solares para la generación de energía. Todo ello se resume en uno de sus lemas: «El muro de las reivindicaciones».