La localidad alavesa de Santa Cruz de Campezo vivió ayer a mediodía una terrible conmoción al conocer la noticia del fallecimiento de uno de sus vecinos más «agradables y cariñosos». Juan Carlos Rodríguez Gutiérrez, de 37 años, perdió la vida al caerle encima el muro de piedra de un antiguo pajar en rehabilitación, colindante con el número 25 de la calle Subida al Potro, donde vivía junto a su esposa y sus dos hijos pequeños.
La tragedia se desencadenó a las doce y cuarto de la mañana cuando Juan Carlos -'El Conde', como le conocían en el pueblo- salió de su casa «para interesarse por el estado de las obras en el antiguo pajar que él mismo había vendido hacía unos meses a un amigo que quería rehabilitarlo para convertirlo en un lugar habitable», declaró a EL CORREO Guillermo, vecino del fallecido y compañero suyo del grupo de protección civil de la Cuadrilla de Campezo.
Pero la fatalidad se cebó con él. Al parecer, Juan Carlos se encontraba en las inmediaciones del pajar, «charlando con dos obreros», cuando el grueso muro de piedra y arena de la antigua y deteriorada estructura se desplomó sobre él. En ese mismo instante, un testigo del accidente dio aviso al centro de salud de la localidad, pero los servicios sanitarios desplazados al lugar no pudieron hacer nada por salvar su vida. Pasadas las dos de la tarde, el juez ordenó el levantamiento del cadáver. «Ha sido un palo muy duro, un mazazo para el pueblo porque 'El Conde' era de lo mejor del mundo», confesaba emocionado su compañero Guillermo.
Y es que Juan Carlos era, según sus vecinos, una de las personas «más agradables y cariñosas» de la localidad. «Colaboraba en todo, se interesaba por todo y siempre estaba de buen humor. Era una persona muy conocida y, sobre todo, muy querida por todos».
Socio del Alavés
La víctima tenía 37 años, estaba casado y era padre de dos pequeños, un niño de cinco años y una niña de tres. Trabajaba como celador en un hospital de Vitoria y colaboraba también como voluntario en el grupo de protección civil de la Cuadrilla de Campezo. El Deportivo Alavés era otra de sus grandes pasiones. No en vano, según recuerdan desde el restaurante La Plaza, «era socio del club desde hacía años y todos los domingos acudía fiel a Mendizorroza».
Sus restos mortales serán incinerados hoy en Vitoria, mientras que los funerales se celebrarán mañana a las 19.30 horas en la iglesia de la Invención de Santa Cruz de Campezo.