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Jueves, 6 de abril de 2006
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ÁLAVA
PP y PSE aprueban el presupuesto de Vitoria en un pleno tenso y crispado
La capital gestionará en 2006 más de 357 millones de euros Los socialistas advierten que «no es un cheque en blanco»
PP y PSE aprueban el presupuesto de Vitoria en un pleno tenso y crispado
BRONCA. Martínez (PNV), ante el alcalde y Alonso (PSE). / I. ONANDIA
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LAS CUENTAS
Servicios generales: 57.047857 euros.

Urbanismo: 56.786.790.

Hacienda: 52.717.611.

Educación: 22.661.649.

Cultura: 11.194.186.

Salud y Consumo: 3.067.896.

Empleo: 9.838.490.

Función Pública: 6.417.960.

Nuevas Tecnologías: 9.866.853.

Intervención Social: 43.020.984.

Deportes: 20.843.932.

Presidencia: 13.064.078.

Medio Ambiente: 31.668.610.

Auditoría: 348.817.

Otros: 2.726.045.

Total: 357,3 millones de euros. El presupuesto consolidado, que incluye las cuentas de las sociedades municipales y los organismos autónomos, asciende a 429 millones.

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El talante hizo ayer novillos en el Ayuntamiento de Vitoria y la aprobación del primer presupuesto municipal de la legislatura se llevó a cabo en un tenso pleno lleno de reproches y crispación entre los grupos políticos. Pese a ello, se cumplió el guión previsto y populares y socialistas -que también intercambiaron duras palabras de forma recíproca- sacaron adelante el proyecto económico negociado durante el otoño.

Vitoria gestionará en los próximos nueve meses 357 millones de euros -429 millones, si se incluyen las diversas sociedades públicas-, de los que casi 80 millones corresponden a inversiones en la ciudad, una cantidad sin precedentes. Entre otros proyectos, el Consistorio prevé destinar 19 millones a reformas urbanas, iniciar la nueva estación de autobuses, dar una fuerte inyección a la rehabilitación del Casco Medieval y dotar a la capital de nuevos centros cívicos, zonas deportivas y guarderías.

El PSE justificó su acuerdo con los populares -el primero desde 2003- en el «nuevo tiempo político» que, a su juicio, se ha abierto en todos los ámbitos. «Gracias a los socialistas hay presupuestos en España, en el Gobierno vasco, en la Diputación de Álava y en el Ayuntamiento de Vitoria», dijo su portavoz, Patxi Lazcoz. No obstante, el líder socialista advirtió al PP, de que su apoyo al plan financiero «no es un cheque en blanco. Es un instrumento para que desde hoy mismo trabajen con eficiencia y eficacia», zanjó. «Por supuesto que así va a ser», le replicó el concejal de Hacienda, Javier Maroto. El resto de la oposición, en especial EB y EA, repartió críticas por igual a unos y otros.

«Hoy es un día triste para la izquierda y el progresismo», dijo José Navas (EB), que volvió a acusar de «irregularidades» a los populares. Antxon Belakortu, de EA, ninguneó la aportación socialista -«es del 0%», dijo- y valoró el acuerdo como «una operación de imagen» para ambos grupos.

Pero el contenido económico de las cuentas pasó ayer como algo secundario en la vorágine de ataques y reproches partidistas, que se sucedieron tanto en el pleno como en la comisión de Hacienda, celebrada poco antes. Hubo fuego cruzado, todos contra todos.

Protección de datos

Maroto (PP) y Navas (EB) protagonizaron el cruce diálectico más llamativo: «Tienes usted todo nuestro desprecio y también el de otros grupos, aunque no se lo digan», le acabó por espetar el popular, después de que el edil de Ezker Batua le acusara de «ser cada vez más autoritario y despectivo».

Maroto también se las vio con el PNV. A los nacionalistas no les gustó que el concejal citara en público el nombre de uno de sus asesores, firmante de una alegación particular al presupuesto, una de las tres existentes y que acabaron por rechazarse. «Es gravísimo. Vamos a estudiar si constituye una violación de la Ley de Protección de Datos», alertó su portavoz, Mikel Martínez. «Y nos reservamos todas las acciones legales oportunas».

El ambiente crispado ni siquiera respetó a los socios presupuestarios. Lazcoz y el alcalde Alonso se encararon por una referencia del socialista a la política social del PP. El regidor popular trató de evitar el desvío temático y el edil del PSE apagó airado su micrófono: «Está visto que en este pleno no se puede producir un debate donde se respeten todos los derechos», zanjó.



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