Muchos conductores vitorianos tuvieron que hacer acopio ayer, una vez más, de una buena dosis de paciencia. En esta ocasión el motivo fue el inicio de las obras en Portal de Arriaga, que provocaron algún que otro despiste y pequeños atascos en la confluencia de esa calle con Reyes Católicos y Simón de Anda.
Comenzaba así la tercera y última fase para la instalación del colector de aguas en el barrio de El Pilar, que se prolongará a lo largo de tres meses y trastocará los planes de unos 12.000 conductores. Los problemas se iniciaron en torno al mediodía, cuando los operarios realizaron los primeros cortes en el tramo comprendido entre las calles Cuadrilla de Vitoria y Simón de Anda, de forma que en lugar de circular en dos direcciones, ahora los vehículos sólo pueden ir al centro de la ciudad.
Ajenos a esta situación, y un tanto desconcertados, varios automovilistas se introdujeron en sentido contrario, con el consiguiente riesgo de colisión. «No tenía ni idea de que había obras, siempre vengo por aquí», explicaba María García a los policías municipales que le reprendían su maniobra, aunque finalmente la dejaron pasar. Para evitar males mayores, se afanaron en la colocación de más vallas que impidieran el paso con mayor claridad.
«¿Pero qué es esto?», se preguntaba José Ruiz, uno más en la extensa fila formada por los coches que aguardaban el cambio de semáforo en Portal de Arriaga. «Va a ser un jaleo. ¿Si es que Vitoria está repleta de obras!», exclamaba. Su mujer, más comedida, apuntaba que «mientras sea para bien...».
Cambio de ruta
También de espera, pero en este caso junto a la gasolinera de Reyes Católicos, otro matrimonio observaba atónito la cantidad de vehículos que tenían por delante. «No sabíamos nada de esto, pero lo estamos sufriendo ahora. Para recorrer pocos metros, hemos tardado un montón. Venimos a diario por esta calle, pero para estar así, igual cambiamos de itinerario estos meses», advertían.
Un poco más adelante, en la intersección de dicha vía con Portal de Arriaga y Simón de Anda, se sucedían los atascos entre los coches que llegaban de las tres direcciones, provocando ligeras retenciones al resto y el consecuente concierto de pitidos. Media hora más tarde, la coordinación de todos los semáforos, modificada para la ocasión, y la presencia de varios agentes para regular la circulación restauraron cierto orden.
Tampoco faltaron los policías en las calles Basoa, Domingo Beltrán y Honduras para vigilar que la gran afluencia de coches que recibían no afectara al tráfico rodado. Estas dos últimas arterias, junto con Portal de Villarreal, son las rutas alternativas que recomienda el Ayuntamiento para salir de la ciudad, al menos mientras duren los trabajos.