El Obispado es el dueño de más del 90% de las cerca de 400 iglesias y ermitas de la provincia. La conservación de estas joyas del patrimonio requiere de un gran esfuerzo económico en el que la Diputación lleva más de quince años implicada. Este ejercicio, el Departamento foral de Urbanismo destinará a las tareas de rehabilitación de los templos la cifra récord de un millón de euros -en 2005 reservó 208.000 euros- que se sumarán a los 262.600 que aportará el Obispado.
Dado que la intervención eclesial dista mucho de ser equivalente a la foral, como ha solicitado la oposición, la institución foral le pedirá a cambio la cesión en propiedad de tres edificios para destinarlos a usos culturales y turísticos, reveló ayer la diputada Marta Alaña.
La Diputación solicitará la recién restaurada torre de Mendijur, en la cola de los embalses y junto al observatorio de aves, una atalaya privilegiada desde donde la visitas pueden observar un magnífico paisaje, indicó Alaña. Negociará también la iglesia de San Juan de Ziriano, cuyas pinturas tienen un gran potencial turístico; y la de la Asunción de Nuestra Señora de Valluerca, con una arquitectura «muy interesante».
Plan director de templos
La diputada de Urbanismo detalló ayer también en las Juntas Generales el plan de obras en edificios religiosos previsto para este año. Su departamento intervendrá en quince iglesias, entre las que se encuentran la de San Blas de Alegría, la de San Esteban de Betoño y hasta San Pedro de Vitoria, donde está previsto realizar un estudio de las patologías del ábside. En las dos últimas legislaturas, la Diputación ha invertido 4,6 millones en este tipo de reformas, de las que se han beneficiado más de un centenar de edificios.
El proyecto revelación de 2006 es el de la redacción del primer plan director de los templos de Álava. Según explicó Alaña, los técnicos han apreciado que la mitad de las más de 400 ermitas e iglesias censadas en Álava -sin contar las de los despoblados- acusa el abandono, bien porque ya no se usan o porque la escasez de recursos de los pueblos impide su mantenimiento.
Estas son algunas de las conclusiones de los estudios sobre las enfermedades que aquejan a los edificios religiosos que el servicio de Patrimonio realiza desde 1999. Hasta la fecha, los técnicos han diagnosticado las patologías de 245 iglesias. El plan director contempla concluir los análisis, dimensionar el alcance de las lesiones y establecer prioridades. El siguente paso es redactar un plan de intervención viable y encontrar financiación para las obras.
«Hay que adoptar medidas y actuar de manera integral para evitar la ruina de estos edificios que tienen un gran valor histórico y cultural», sentenció la titular foral de Urbanismo. Este diagnóstico, que tardará entre dos y tres años en realizarse, se redactará en coordinación con el Obispado.