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Jueves, 6 de abril de 2006
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Iñurrategi afronta un doble desafío en el Sivling y el Everest
El alpinista de Aretxabaleta viaja el día 19 hacia la India en compañía de Beloki y Güenetxea
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Alberto Iñurrategi, Jon Beloki y Eneka Güenetxea emprenden el próximo día 19 viaje al Himalaya de India para intentar la ascensión del Sivling, elegante pirámide de roca y hielo de 6.593 metros también conocida 'El Cervino del Himalaya'. Será la primera etapa de la expedición Himalaya BBK 2006 que en agosto les llevará al Tíbet y a la cara norte del Everest.

Alberto no recuerda las veces que ha estado en el Himalaya. «No llevo la cuenta. Comencé en 1990 y desde entonces no he fallado ningún año. Alguna vez he llegado a viajar dos veces. Serán unas 25. Me sigue haciendo la misma ilusión que la primera vez». Tanta como el intento que va a realizar junto a Beloki y Güenetxea al Sivling, «una cima mixta de roca y hielo que exige escalada desde la misma base. Es una montaña para alpinistas muy técnicos. Por eso nos acompaña Güenetxea, que ha subido al Fitz Roy y se quedó a pocos metros de la cima del Cerro Torre. Es nuestro hombre fuerte».

El segundo objetivo de Iñurrategi, Beloki y Juan Vallejo, que tomará el relevo de Güenetxea, es el corredor Horbein en la cara norte del Everest (8.848 m.). «Son palabras mayores. Es una enorme pared de 2.800 metros de desnivel que comienza en el glaciar, a 6.000 metros», comentaba Iñurrategi.

El corredor Horbein

Van con un plan muy definido. «Queremos viajar hacia el Tíbet el 15 de agosto y plantarnos en el campo base lo antes posible. Vamos en estilo alpino, es decir, muy ligeros de material, y no nos va a costar nada arrimarnos a la pared. Allí planificaremos la secuencia de la escalada».

El corredor Horbein fue ascendido por primera vez en 1963. Es un larguísima vía formada por dos tramos: el corredor de los japoneses y Horbein propiamente dicho. Alberto no lo cataloga como difícil. «Técnicamente es de dificultad media, pero muy sostenida. Es una escalada mixta de hielo y roca muy física, que se debe terminar con la mayor rapidez. Exige alpinistas resistentes y mentalizados».



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