A punto de cumplir ochenta años, Vicente Aranda vive rodeado de tecnología punta. Trabaja en un portatil y se acaba de comprar un gigantesco televisor de plasma en el que, a sugerencia del fotógrafo, muestra su escena favorita de 'Tirante el Blanco'. Elige la seducción de Carmesina, la inocente doncella a la que el caballero Tirante debe desvirgar por intrigas palaciegas. El cineasta barcelonés regresa al territorio de la pasión amorosa y sus devastadoras consecuencias con la adaptación de una novela paródica de aventuras del siglo XV, «una sutil anticipación de 'El Quijote'».