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Viernes, 7 de abril de 2006
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ÁLAVA
En cuatro idiomas
Las instituciones, la judicatura local y la diplomacia dieron la bienvenida a una comitiva multilingüe
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FOTO DE FAMILIA. Juristas y acompañantes, junto al busto de Fray Francisco. / JON RODRÍGUEZ
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Entre los ocho jueces de la Corte Internacional de Justicia que acudieron ayer a Vitoria, ninguno repite país. Rosalyn Higgins representa al Reino Unido; Awn Shawkat Al Khasawneh, a Jordania; Peter Tomka, a Eslovaquia; Raymond Ranjeva, a Madagascar; Hisashi Owada es japonés, Bernardo Sepúlveda mexicano... En definitiva, una torre de babel que se dirigió en un microbús hacia el busto de Fray Francisco, en el paseo homónimo. Así que el inglés y el francés se impusieron, junto al castellano. Pero también se hizo notar el euskera.

Lo puso de relieve el lehendakari Ibarretxe, que se demostró trilingüe al saludar en las escaleras de Ajuria Enea al Tribunal de las Naciones Unidas. «El euskera es la lengua más antigua de Europa. Pese a ello no es oficial todavía a nivel europeo, pero lo será», les apuntó en inglés, ya ante los micrófonos, en unas palabras que no tradujo después.

En el palacio Augustín, sede de Bellas Artes, el acto oficial de entrega de la medalla reunió a las instituciones, la judicatura local, el cuerpo diplomático más próximo y a los representantes universitarios de los cursos de derecho internacional.

Los jueces internacionales departieron con sus colegas como Fernando Ruiz Piñeiro, presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco; Íñigo Madaria, de la Audiencia vitoriana y Alfonso Aya, el fiscal jefe. También con el consejero vasco de Justicia, Joseba Azkarraga, el único miembro del Gabinete Ibarretxe presente, junto al lehendakari.

El flanco institucional lo cubría el delegado del Gobierno, Paulino Luesma; el diputado general, Ramón Rabanera; la presidenta de las Juntas Generales, Teresa Rodríguez Barahona y el alcalde, Alfonso Alonso. El rector de la UPV, Juan Ignacio Pérez, estuvo acompañado de Concepción Escobar, directora de los cursos internacionales, de cuyo comité científico hubo una extensa representación. El Ararteko, Íñigo Lamarka, escuchó los discursos junto a la subdelegada del Gobierno en Álava, Gloria Sánchez.

Torre de babel

La torre de babel se evidenció en en el sistema de traducción, disponible en cuatro idiomas, dada también la amplia representación consular que concitó el acto. Entre otros, se invitó al consul belga, Sylvie Lagneaux, el británico, Derek Doyle y el oriundo de los Países Bajos, Antonio Bereincua.

Su tarea empezó más tarde de lo previsto. Los discursos se retrasaron unos minutos porque la presidenta de la Corte se había dejado su bolso en el microbús que les acercó desde el hotel. Y en él estaban sus gafas, imprescindibles para su larga disertación sobre la historia del derecho internacional. Pero los cuidadores del protocolo actuaron con rapidez y recuperaron enseguida. A la carrera, eso sí.



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