Ana María Muñoz y Aitor Ochoa de Olano regentan el Asador Erpidea, a orillas del embalse de Ullíbarri-Gamboa. Y son los autores del pincho ganador en la cuarta edición del certamen. De la especialidad que han servido hasta la hora de comer porque después deben atender el restaurante.
-¿Esperaban el primer premio o ha sido una sorpresa?
-Ha sido una sorpresa porque este año había muchísimos bares apuntados al concurso y excelentes críticas de muchos locales.
-¿Cuál es la receta del pincho ganador?
-Son unas manitas que las cocemos, las deshuesamos, las picamos muy finitas, las metemos en la cámara, las vaciamos y les metemos una salsita de piquillos. Luego van fritas con unos crujientitos.
-¿Cuántas horas de trabajo hay detrás de este manjar en miniatura?
-Aparte de cuatro meses de trabajo intentándolo sacar como nos gustaba, elaborarlo desde que empiezas hasta que lo sacas al cliente es un proceso que dura unas seis o siete horas.
-O sea, que existen los intentos fallidos y las vueltas a empezar.
-Este pincho nos ha llevado muchos meses de trabajo. Pero bueno, al final da gusto.
-¿Merece la pena tanto esfuerzo por esta recompensa?
-Sí, por ver la cara de los clientes, sí. Por lo menos este año nos habían felicitado después de comerlo, que ya es algo.
-Entonces ya veían que iban por el buen camino.
-No, no. Porque muchas veces te dicen amigos y conocidos que está muy bueno y no sabes si es verdad o no.
-Entre la semana del pincho y la de la cazuelita se están forjando un palmarés de altura.
-Bueno, pues sí. El año pasado quedamos terceros en la del pincho y primeros en la de la cazuelita.
-¿Seguirán?
-Seguiremos. Seguiremos intentándolo.